La otra mirada sobre Yayoi Kusama
En un texto publicado en su sitio web bajo el título “¿La artista más cotizada? Yayoi Kusama, Hamparte y mis nuevos gatitos”, García Villarán pone en duda que sus elevados precios y su enorme popularidad sean necesariamente reflejo de la calidad de su propuesta. Su crítica apunta a un sistema del arte que, según plantea, puede convertir una estética fácilmente reconocible en una marca y, posteriormente, en un producto de alto valor económico.
Los característicos lunares, las calabazas, los espejos y las instalaciones inmersivas de Kusama son parte central de este fenómeno. García Villarán cuestiona particularmente el modo en que algunas de estas experiencias se han convertido en destinos para fotografiarse y compartir imágenes en redes sociales, haciendo que la experiencia del espectador y la difusión digital sean también parte del éxito de la obra.
Su postura se relaciona con el concepto de “Hamparte”, término que utiliza para referirse de manera crítica a determinadas expresiones del arte contemporáneo que, desde su perspectiva, obtienen reconocimiento institucional y económico sin una correspondencia con su valor artístico.
La crítica de García Villarán no modifica la dimensión histórica de Kusama ni la influencia que alcanzó durante décadas, pero introduce una perspectiva incómoda frente a su consagración. Tras su muerte, mientras museos y especialistas reivindican su legado, su postura pone el foco en la manera en que el prestigio en el arte contemporáneo se construye a partir de la interacción entre la obra, el mercado, las instituciones y la fama.
