😱 LA FRIDA QUE NO CONOCÍAS: LA TATE MODERN REVELA SU LADO MÁS OSCURO Y POLÉMICO

La Tate Modern de Londres inauguró una exposición titulada Frida: The Making of an Icon que intenta desentrañar el fenómeno de la artista mexicana. Su rostro está en calcetines, rompecabezas, tazas y velas votivas. Su ceja unida, su labial y sus flores en el cabello se han convertido en un código reconocible al instante. Pero la Frida Kahlo que venden las tiendas de regalos no es la misma que fue grosera, escandalosamente maleducada, consumidora de drogas, bebedora empedernida, coqueta intoxicante y comunista comprometida.

Beatriz García-Velasco, cocuradora de la muestra, defiende que «la idea de que Frida sea universalmente accesible e inspiradora no es algo de lo que debamos disculparnos». Pero admite que el fenómeno no está exento de contradicciones. La Barbie Frida lanzada en 2018 mostraba a la artista como una mujer de piel clara, sin discapacidad y con las cejas depiladas.

🖼️ DE ÍCONO CHICANO A SÚPER ESTRELLA

Una de las primeras imágenes de Kahlo producidas en masa fue una serigrafía de 1975 de Rupert García que la ofrecía como figura totémica para las comunidades chicanas. La exposición no es una encuesta directa: muestra la obra de Kahlo junto a la de sus contemporáneos y generaciones de artistas a los que inspiró. Entre ellos, Río Yañez, creador de «Ghetto Frida», un personaje tatuado que usa para satirizar la comercialización de la artista.

La muestra también examina el fenómeno Fridamania con reuniones masivas de imitadoras de Kahlo. En los años ochenta, la exposición de la Whitechapel Gallery en Londres y la biografía de Hayden Herrera desataron la locura. Madonna se declaró fan y adquirió varias pinturas.

📖 LA FRIDA REAL: DOLOR, POLÍTICA Y PASIÓN

Kahlo comenzó a pintar en su adolescencia tardía tras un accidente de autobús que le causó lesiones catastróficas. Su obra está llena de dolor: el Hospital Henry Ford (1932) la muestra sangrando en una cama de hospital tras un aborto espontáneo. Sus autorretratos con el cabello corto y su brutal representación de una muerte por mil cortes hablan de la angustia de su tormentosa relación con Diego Rivera.

Tracey Emin, cuya obra se exhibe en la Tate, dijo que Kahlo «hizo imágenes de sí misma sangrando en el baño, de fetos saliendo de ella». En el año 2000, Emin posó caracterizada como Kahlo para la fotógrafa Mary McCartney. Recostada en la cama, como Kahlo solía estar en una vida acosada por lesiones y enfermedad, el retrato ahora parece un presagio de la propia enfermedad de Emin.

Kahlo no era una santa en la vida real. Estaba llena de dudas sobre su obra y podía tratar mal a las personas que amaba. Su arte nos recuerda que no debemos huir de las partes más complejas y difíciles de la vida. Si hay algo que enseña la exposición de la Tate es que la verdadera grandeza no viene de ser perfecta, sino de ser auténtica. Incluso si eso significa ser grosera, borracha y comunista.

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