🚀 SALTÓ DESDE 11,551 METROS, VOLÓ A 501 KM/H Y SOBREVIVIÓ A -59 °C
El ruso Sergey Boytsov desafió condiciones extremas para romper un récord mundial: se lanzó desde un globo aerostático a más de 11 kilómetros de altura sobre Siberia y cayó durante dos minutos y medio antes de abrir su paracaídas.
🥶 EL SALTO MÁS EXTREMO
Boytsov alcanzó los 11,551 metros sobre la región de Altái, donde la temperatura llegó hasta -59 °C. Para enfrentar el frío y la falta de oxígeno, utilizó un traje térmico especial y un sistema autónomo de oxígeno.
Durante la caída libre, la baja densidad del aire le permitió alcanzar una velocidad máxima de 501 km/h. El paracaídas se abrió a solo 1,565 metros del suelo.
El deportista aterrizó sin lesiones en el distrito de Ust-Kalmansky, después de una misión que duró siete minutos y 19 segundos.
🏆 ROMPIÓ EL RÉCORD Y LLEVÓ LA HAZAÑA AL LÍMITE
La marca anterior para esta modalidad pertenecía a deportistas polacos, quienes habían saltado desde 10,060 metros. Boytsov elevó ahora el récord hasta los 11,551 metros.
La operación también estableció una nueva marca de altura para un vuelo en aerostato con barquilla abierta. El récord previo, conseguido en 2025 por Fyodor Konyukhov e Ivan Menyailo, era de 10,678 metros.
Cerca de 100 técnicos, ingenieros aeronáuticos y médicos deportivos participaron en la misión para vigilar en tiempo real la seguridad del salto.
La hazaña no supera los récords absolutos de salto estratosférico de Felix Baumgartner y Alan Eustace, realizados desde casi 39 y 41 kilómetros, respectivamente, con cápsulas presurizadas y globos de helio.
Pero en la categoría de salto desde un globo aerostático convencional, Boytsov acaba de llevar el límite a una altura todavía mayor.
