SERBIA SACUDE EUROPA: LOS ESTUDIANTES DERROTAN AL HOMBRE FUERTE QUE DOMINÓ EL PAÍS DURANTE 14 AÑOS
Una revuelta estudiantil que comenzó tras una tragedia ferroviaria y se convirtió en un movimiento nacional contra la corrupción logró desplazar del poder a Aleksandar Vučić. El dirigente reconoció la derrota de su partido en unas elecciones parlamentarias anticipadas marcadas por una participación histórica y celebraciones en las calles. La oposición estudiantil podría conquistar hasta 140 de los 250 escaños del Parlamento.
Serbia vive un terremoto político. Aleksandar Vučić, el líder nacionalista y cada vez más autoritario que dominó la política del país balcánico durante más de una década, admitió que su Partido Progresista Serbio (SNS) perdió los comicios frente a la Lista Estudiantil, una coalición impulsada por jóvenes que durante dos años encabezaron protestas contra el gobierno.
Todavía faltan los resultados definitivos, pero las proyecciones difundidas la noche del domingo anticipaban una victoria contundente para el movimiento opositor. Vučić reconoció que su formación obtendría entre 104 y 105 escaños, frente a los 138 que conseguiría la Lista Estudiantil, de acuerdo con estimaciones de los institutos de sondeos CeSID e IPSPS.
La participación alcanzó 67.6% a las 19:00 horas locales, según los datos preliminares de los observadores electorales. Se trata de uno de los niveles más altos desde la desintegración de Yugoslavia en 1992.
En Belgrado y otras ciudades, miles de personas salieron a festejar el resultado. Hubo bocinazos, abrazos, fuegos artificiales y consignas de victoria. Para muchos ciudadanos, el desenlace representa la posibilidad de recuperar las instituciones después de años de concentración del poder.
Una tragedia que encendió la rebelión
El origen de la crisis se remonta a noviembre de 2024, cuando se desplomó una marquesina de concreto en la estación ferroviaria de Novi Sad y murieron 16 personas. La tragedia desató una ola de indignación por las presuntas irregularidades en las obras, la corrupción y la negligencia de las autoridades.
Las protestas, encabezadas inicialmente por universitarios, se extendieron por todo el país y terminaron por reunir a sectores sociales descontentos con el gobierno. Los estudiantes transformaron las movilizaciones en una alternativa electoral y presentaron una lista de candidatos para ocupar los 250 lugares del Parlamento.
Su propuesta incluyó académicos, deportistas, agricultores y otros ciudadanos sin una trayectoria política tradicional. El movimiento prometió combatir la corrupción, recuperar la independencia de las instituciones públicas y reconstruir la economía serbia.
Durante la campaña, sus integrantes recorrieron ciudades y comunidades rurales, incluso territorios que durante años fueron bastiones electorales del partido gobernante. Su lema, Serbia o mafia, resumió una confrontación que trascendió las diferencias partidistas.
Vučić, por su parte, acusó repetidamente a los manifestantes de actuar al servicio de potencias extranjeras, señalamientos que los estudiantes rechazaron. El dirigente también prometió aumentos de pensiones y salarios públicos, mientras defendía su capacidad para mantener relaciones con Occidente, Rusia y China.
El líder había renunciado a la presidencia el mes pasado para competir en las elecciones anticipadas e intentar regresar al cargo de primer ministro, al que había dejado en 2017. Sin embargo, la movilización ciudadana terminó por convertirse en el principal desafío a su proyecto político.
Una victoria con repercusiones más allá de Serbia
El resultado representa un revés para una estructura política que, según sus críticos, había debilitado la democracia y concentrado el control de los medios de comunicación y las instituciones estatales. El SNS y Vučić han rechazado las acusaciones de corrupción.
La jornada electoral tampoco estuvo libre de controversias. Organizaciones independientes denunciaron presuntas irregularidades, fotografías de papeletas que podrían indicar presiones sobre los votantes, intentos de compra de votos y episodios de violencia cerca de algunos centros de votación. También habían advertido sobre detenciones, vigilancia y ciberataques contra activistas durante la campaña.
La victoria estudiantil podría repercutir en otros países europeos, donde las movilizaciones juveniles han cuestionado a gobiernos tradicionales y exigido mayor transparencia. La derrota también recuerda el creciente desgaste de dirigentes que han mantenido el poder durante largos periodos.
Serbia es candidata a ingresar en la Unión Europea, aunque Vučić había intentado equilibrar esa aspiración con sus estrechos vínculos con Moscú y Pekín. El rumbo del país dependerá ahora de la capacidad del movimiento vencedor para transformar la protesta en un gobierno estable.
En la sede de la Lista Estudiantil, sus simpatizantes celebraron el resultado con una consigna que apunta al desafío que comienza: esta noche se escucha la voz del pueblo; mañana se construye el futuro.
