Día del Jaguar: el llamado urgente para proteger al gran felino de América
Cada 29 de noviembre se recuerda la situación crítica del jaguar, un depredador que durante milenios recorrió selvas y sabanas desde México hasta Argentina. Su presencia mantiene el equilibrio ecológico y forma parte de la memoria cultural de decenas de pueblos originarios. Sin embargo, su población se ha reducido drásticamente por la pérdida de hábitat, la deforestación, los incendios y la caza furtiva. Hoy ocupa menos de la mitad de su territorio histórico a nivel continental. Organizaciones internacionales y gobiernos impulsan esta conmemoración para visibilizar el riesgo que enfrenta y fortalecer acciones de conservación. El jaguar es considerado una especie clave: su presencia indica la salud de los ecosistemas de los que dependen también las comunidades humanas.
En América Latina se han promovido corredores biológicos, monitoreos permanentes, programas para disminuir el conflicto con ganaderos y estrategias para frenar su cacería. Iniciativas como el Plan Jaguar 2030 buscan proteger 30 paisajes prioritarios desde México hasta Argentina, con la meta de asegurar territorios conectados que permitan la recuperación de sus poblaciones.
La mirada puesta en México
En nuestro país, el jaguar tiene una relevancia biológica y cultural única. Su figura aparece en códices, mitos y expresiones artísticas desde tiempos prehispánicos. Hoy enfrenta presiones similares a las del resto del continente: fragmentación forestal, expansión agrícola, infraestructura y cacería. Aun así, México se ha convertido en un referente regional por su investigación, monitoreo y trabajo comunitario.
Este 29 de noviembre se presenta en Oaxaca el libro El jaguar en México: Patrimonio ambiental y sociocultural, una obra que reúne a más de 50 especialistas de distintos estados. El volumen ofrece una revisión integral sobre su biología, distribución, ecología, relación con las comunidades y estrategias de conservación. El proyecto refleja décadas de estudio y colaboración entre instituciones, investigadores y habitantes de regiones donde el jaguar sigue siendo parte del paisaje.
Los esfuerzos nacionales incluyen el fortalecimiento de áreas naturales, la creación de corredores que conectan selvas del sureste, la reducción de conflictos con ganaderos mediante prácticas productivas que disminuyen ataques al ganado y el uso de tecnologías de monitoreo. Estas acciones se suman al impulso internacional para garantizar que el jaguar continúe habitando los ecosistemas del continente. La jornada busca recordar que su permanencia depende de la cooperación entre gobiernos, científicos y las comunidades que comparten territorio con esta especie emblemática.
