Una bebé revive un pueblo italiano olvidado: así es la lucha contra el «invierno demográfico»
En el pequeño pueblo de Pagliara dei Marsi, enclavado en las montañas de la región de Abruzzo, el nacimiento de Lara Bussi Trabucco ha sido celebrado como un milagro. Con apenas 20 habitantes, el pueblo no veía nacer a un niño desde hace casi tres décadas. Su llegada ha llenado de esperanza a la comunidad, pero también subraya crudamente la profunda crisis demográfica que atraviesa Italia.
Un símbolo de esperanza en medio de un invierno demográfico
Italia registró en 2024 un mínimo histórico de nacimientos, con solo 369,944 bebés, y una tasa de fertilidad de 1.18 hijos por mujer, una de las más bajas de la Unión Europea. La región de Abruzzo es la más afectada, con una caída del 10.2% en los primeros siete meses de 2025. Pagliara dei Marsi es un microcosmos de este fenómeno nacional: una población envejecida, escuelas cerradas hace décadas y un futuro incierto para los servicios públicos.
Los padres de Lara, Cinzia Trabucco y Paolo Bussi, se han beneficiado de las medidas del gobierno de Giorgia Meloni, como un bono único de 1,000 euros y un subsidio mensual. Sin embargo, destacan que los incentivos económicos son insuficientes. La falta de guarderías, la precariedad laboral y la insuficiente red de apoyo a las familias son barreras estructurales. «Todo el sistema necesita ser revolucionado», afirma Cinzia, quien eligió deliberadamente criar a su hija lejos del caos de la ciudad.
La lucha por preservar servicios esenciales, como la maternidad del hospital de Sulmona, que lucha por mantenerse abierta con apenas 120 partos al año frente a los 500 requeridos, ilustra la magnitud del desafío. Expertos como el ginecólogo Gianluca Di Luigi abogan por un enfoque integral que combine oportunidades laborales, educación sobre preservación de la fertilidad y una sólida red de salud pública.
El nacimiento de Lara es un rayo de luz, pero también un recordatorio urgente: sin políticas profundas y sistémicas que apoyen a las familias y revitalicen las comunidades, el «invierno demográfico» italiano podría dejar a muchos más pueblos silenciosos, habitados solo por los recuerdos y los gatos que deambulan por sus calles vacías.
