El Mundial 2026 podría impulsar el PIB de México entre 0.2% y 0.5%, según analistas
La celebración de la Copa Mundial de Fútbol 2026 en México, Estados Unidos y Canadá representa una oportunidad económica significativa para el país. Analistas estiman que el evento podría aportar entre 0.2 y 0.5 puntos porcentuales al Producto Interno Bruto (PIB) mexicano, una inyección concentrada en apenas cuatro semanas que equivaldría a decenas de miles de millones de pesos.
Una derrama concentrada y un impulso al turismo
Grupo Financiero Bx+ proyecta un aumento de 0.2% en el PIB, equivalente a aproximadamente 67,800 millones de pesos, impulsado principalmente por el sector servicios y la generación de empleos temporales. Se espera la llegada de millones de visitantes internacionales, aunque existe cautela sobre las cifras finales. Consultores como Carlos López Jones de Tendencias Económicas y Financieras son más optimistas, anticipando un impacto de hasta 0.5%, ya que muchos turistas combinarán los partidos con visitas a otros destinos vacacionales del país.
Sin embargo, especialistas advierten que este impulso será un «alivio» temporal dentro de un panorama económico complejo. La economía mexicana en 2026 dependerá críticamente de factores estructurales como la revisión del T-MEC, la materialización del Plan México y la evolución del comercio exterior. El consumo interno sigue estancado por la caída en remesas y la pérdida de poder adquisitivo.
Logística, inflación y un legado por definir
El evento también plantea desafíos operativos. La industria, como el sector de renta de autos, se prepara para picos de demanda y desafíos de movilidad y seguridad en las ciudades sede. Además, el aumento en la demanda de bienes y servicios podría ejercer presión inflacionaria durante el segundo y tercer trimestre de 2026.
En definitiva, el Mundial 2026 ofrece a México una ventana de oportunidad para dinamizar su economía y proyectarse globalmente. No obstante, su impacto macroeconómico final será moderado y temporal. El verdadero legado económico dependerá de la capacidad del país para capitalizar el momentum turístico y resolver sus desafíos estructurales de inversión, productividad y fortalecimiento del mercado interno más allá de las cuatro semanas de celebración futbolística.
