Rusia acusa a soldados ucranianos de masacrar civiles rusos durante festejos de Año Nuevo
De acuerdo con versiones oficiales difundidas por Moscú y autoridades prorrusas, el ataque se habría realizado mediante drones contra un hotel y una cafetería donde se encontraban familias reunidas por la festividad.
Según estas fuentes, el ataque dejó al menos dos decenas de muertos, entre ellos un menor de edad, y decenas de heridos, varios de los cuales habrían fallecido a causa de incendios provocados tras el impacto de los artefactos explosivos.
Funcionarios locales aseguraron que los objetivos no tenían carácter militar y calificaron la acción como un “acto terrorista deliberado”.
El gobierno ruso responsabilizó directamente a las Fuerzas Armadas de Ucrania, señalando que el ataque fue planeado para golpear a la población civil en un momento simbólico.
Voceros del Kremlin afirmaron que este tipo de acciones violan el derecho internacional humanitario y anunciaron que el caso será presentado ante instancias internacionales.
Hasta el momento, Kiev no ha confirmado ni desmentido oficialmente la acusación.
Autoridades ucranianas han sostenido en ocasiones anteriores que no atacan civiles y que muchas denuncias rusas forman parte de una estrategia de guerra informativa. No obstante, en este caso específico no existe aún una verificación independiente por parte de organismos internacionales o medios neutrales.
El hecho ocurre en medio de una escalada de acusaciones cruzadas entre Rusia y Ucrania por ataques contra población civil, especialmente en fechas simbólicas como el Año Nuevo.
Mientras Moscú denuncia ataques ucranianos en territorios ocupados, Kiev acusa a Rusia de bombardear ciudades e infraestructura civil dentro de Ucrania.
La guerra, que se aproxima a su cuarto año, continúa marcada por una intensa disputa militar y mediática, donde establecer responsabilidades se vuelve cada vez más complejo ante la falta de acceso independiente a las zonas de combate
