El futuro ya llegó: Cómo trabajar con robots en lugar de ser reemplazado por ellos
La discusión ya no es si los robots llegarán, sino cómo conviviremos con ellos. En fábricas, oficinas, hospitales y hasta en nuestros hogares, la automatización y la inteligencia artificial están redefiniendo radicalmente el concepto de trabajo. El verdadero desafío para los profesionales, jóvenes que eligen carrera y empresas no es competir contra las máquinas, sino aprender a trabajar junto a ellas antes de quedar rezagados en un mercado laboral que avanza a velocidad de algoritmo.
LOS ROBOTS YA ESTÁN AQUÍ: NO SUSTITUYEN, PERO SÍ «REUBICAN» 👷♀️➡️📊
Laura López, ingeniera en automatización en Sonora, lo vive diariamente. Sus robots pick and place de seis motores realizan tareas de empaque y paletizado con precisión inhumana, sin cansancio, las 24 horas. «En procesos repetitivos pueden sustituir a muchas personas», admite. La palabra clave en la industria, sin embargo, no es «remover» sino «reubicar». El objetivo declarado es trasladar al personal humano a tareas de mayor valor, supervisión, mantenimiento o creatividad. Pero el trasfondo es innegable: gigantes como Amazon, cuyo millón de robots ya casi iguala su fuerza laboral en bodegas, podrían dejar de contratar a 600 mil personas para 2027, según estimaciones. La automatización no necesariamente acaba con el trabajo, pero sí lo transforma de manera irreversible y desplaza a quienes no se adaptan.
LA NUEVA FAMILIA ROBÓTICA: DE LOS COBOTS A LOS HUMANOS «DEFORMES» 🦾🤖
El ecosistema ya es diverso:
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Robots industriales: Tradicionales, para tareas repetitivas y pesadas.
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Cobots (Robots colaborativos): Diseñados para interactuar físicamente con humanos en espacios compartidos, como líneas de ensamble.
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Bots (Software): Programas como ChatGPT que automatizan tareas intelectuales y de comunicación.
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Humanoides: El horizonte más complejo. En la UNAM, el Dr. Marco A. Negrete y su equipo desarrollan robots bípedos de servicio doméstico con reconocimiento facial y navegación autónoma. Sin embargo, un gran obstáculo, más allá de la falta crónica de financiamiento, es el «valle inquietante» (uncanny valley): si un robot se parece demasiado a un humano pero su comportamiento es imperfecto, se percibe como «un humano deforme», generando rechazo. Cruzar ese valle será un hito psicológico y tecnológico.
EL VERDADERO RIESGO: QUEDAR ATRAPADO EN UN MUNDO QUE YA NO EXISTE 🚨🎓
El debate entre visionarios como Elon Musk, que predice emulaciones completas de habilidades humanas, y científicos como Rodney Brooks (MIT) o Yann LeCun (Meta), que ven limitaciones en la improvisación y el tacto fino, es académico. La realidad tangible es que las máquinas están redefiniendo en qué tareas los humanos aún somos insustituibles y en cuáles somos redundantes.
El riesgo mayor, especialmente en México, no son los robots en sí, sino que las nuevas generaciones estudien para empleos que la automatización está haciendo obsoletos, o que los trabajadores en edad productiva se queden estancados en roles destinados a desaparecer. La brecha se ampliará entre quienes sepan programar, supervisar, reparar o innovar junto a las máquinas y quienes solo puedan realizar tareas que éstas ejecutan más barato, rápido y sin quejas.
LA ADAPTACIÓN ES LA ÚNICA OPCIÓN ✅🧠
El mensaje es claro: la resistencia al cambio es un pasaporte a la irrelevancia laboral. La prioridad debe ser:
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Reformar la educación: Enfocarse en habilidades blandas (pensamiento crítico, creatividad, empatía) y técnicas (ciencia de datos, robótica, mantenimiento de IA) que complementen a las máquinas.
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Fomentar la reconversión laboral: Programas gubernamentales y corporativos para reciclar habilidades de trabajadores en sectores automatizables.
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Invertir en I+D local: Evitar la dependencia total de tecnología extranjera y desarrollar soluciones, como las de la UNAM, que atiendan necesidades específicas del país.
Los robots no son el villano de una película de ciencia ficción. Son herramientas poderosas que están reescribiendo las reglas del juego. La disyuntiva real no es humana vs. máquina, sino adaptación vs. obsolescencia. Quienes aprendan a ser complementarios e indispensables en esta nueva ecuación híbrida, serán los que definan el trabajo del futuro. Los demás, quizá, solo sean testigos.
