¿QUÉ LE HACE REALMENTE EL AZÚCAR A TU CUERPO? 🍭🔬 UNA GUÍA PARA EVITAR EL ‘BAJÓN’ Y CONSUMIRLO CON INTELIGENCIA

Ese antojo de dulce no es un capricho moderno: evolucionamos para desearlo. Nuestros ancestros valoraban la miel y las frutas maduras como fuentes densas de energía vitales para la supervivencia. El problema hoy es que el azúcar está en todas partes, nos movemos menos y consumimos mucho más de lo que nuestro cuerpo necesita, lo que puede llevar a problemas de salud. Pero, ¿qué pasa exactamente en tu organismo cuando comes azúcar y cómo puedes evitar los temidos «bajones» de energía?

LA REACCIÓN EN CADENA: DEL PLACER INMEDIATO AL ALMACENAMIENTO DE GRASA 🧠⚡

Al primer contacto con lo dulce, tu cerebro activa su sistema de recompensa, liberando dopamina, la hormona del placer. Luego, el tipo de azúcar determina lo que sigue:

  • Glucosa (presente en el azúcar de mesa, pan, pastas y dulces): Hace que el páncreas libere insulina, la hormona encargada de retirar la glucosa de la sangre para usarla como energía (glucógeno en músculos e hígado) o, si hay exceso, almacenarla como grasa.

  • Fructosa (principalmente en frutas y jugos): No estimula la insulina. Va directo al hígado, donde también puede convertirse en glucógeno o, en exceso, transformarse en grasa.

Consumir demasiado de cualquier tipo eleva los triglicéridos en la sangre, un factor de riesgo para enfermedades cardíacas. El exceso de fructosa puede favorecer el hígado graso, mientras que picos constantes de glucosa e insulina aumentan la inflamación crónica, un problema de salud subyacente.

DERRIBANDO MITOS: EL ‘SUGAR RUSH’ Y LA VERDAD DEL ‘BAJÓN’ 📉❌

Contrario a la creencia popular, el «subidón» de energía por azúcar es un mito. Un meta-análisis de 2019 mostró que los carbohidratos (incluyendo el azúcar) no mejoran el estado de ánimo y, de hecho, pueden aumentar la fatiga y reducir el estado de alerta en la primera hora tras consumirlos. El verdadero problema es lo que viene después: el «bajón» o desplome de glucosa que sigue al pico de insulina.

«Si las personas tienen ese desplome, se sienten más hambrientas y tienden a consumir 80 calorías más en su siguiente comida, y 320 calorías más en todo el día», advierte la profesora Sarah Berry, científica en jefe de Zoe. Es decir, un desayuno de puros carbohidratos (como un pan dulce y jugo) te prepara para un ciclo de hambre y antojos horas después.

LA ESTRATEGIA INTELIGENTE: CUÁNDO, CÓMO Y CUÁNTO CONSUMIR 🥑⏰

No se trata de «aplanar» tu curva de glucosa (una respuesta normal al comer), sino de evitar picos excesivos y los desplomes posteriores. La clave está en la combinación y el momento:

  1. Nunca lo comas solo: Combina el azúcar o los carbohidratos con fibra, proteína o grasa saludable. Un plato de fruta con yogur griego y nueces, o un pan integral con aguacate y huevo, generan una liberación de energía más lenta y estable que un refresco o un dulce aislado.

  2. Mejor por la mañana: Nuestro cuerpo es más sensible a la insulina en las primeras horas del día, por lo que metaboliza mejor los azúcares en el desayuno que en la cena.

  3. Moderación, no prohibición: En México, con nuestra rica cultura de antojos dulces, la clave es la conciencia. Disfruta ese postre o refresco, pero no como un hábito diario. La Fundación de Salud Oral del Reino Unido encontró que el 84% de las personas consume al menos un snack azucarado al día, una tendencia extrapolable a nuestro país.

  4. Cuidado con los edulcorantes: No son una salida gratis. Evidencia emergente sugiere que edulcorantes como la sucralosa pueden alterar el microbioma oral e intestinal, y algunos podrían incluso convertirse en fructosa en el cuerpo. No son la solución mágica.

CONCLUSIÓN: RESPETA TU BIOLOGÍA, DISFRUTA CON SABIDURÍA 🧘‍♂️🍯

Nuestro paladar está diseñado para disfrutar lo dulce, pero nuestro entorno moderno nos empuja al exceso. Escucha a tu cuerpo: elige fuentes naturales de azúcar (como la fruta entera), combínalas inteligentemente y evita los azúcares añadidos en productos ultraprocesados. Así podrás disfrutar de ese placer evolutivo sin sufrir los «bajones», manteniendo tu energía estable y tu salud a largo plazo. Recuerda: nuestros antepasados buscaban el dulce para correr tras su presa; nosotros, al menos, podemos elegir correr después… o simplemente equilibrar el antojo con una comida consciente.

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