Sheinbaum propone un “fracking amigable” para extraer gas sin dañar el medio ambiente.
Sin embargo, más de 80 ONG, como la Alianza Mexicana contra el Fracking, rechazan la iniciativa: señalan que no existe el “fracking sustentable” y que la evidencia científica de sus daños ambientales acumula más de 2,300 estudios. Especialistas añaden que el uso de aguas residuales o de mar es caro (entre 5 y 10 millones de dólares por instalación) y que el gas mexicano disponible no bastaría para cubrir la demanda nacional.
Sheinbaum admite que antes se oponía al fracking tradicional, pero defiende este cambio por las nuevas tecnologías y anuncia un comité científico para evaluar dónde sí sería viable.
