🐢 MARLON BRANDO COMPRÓ UN ATOLÓN PARA FRENAR EL TURISMO Y HOY 15 MIL TORTUGAS NACEN EN SUS PLAYAS
Lo que comenzó como una decisión personal de una de las grandes estrellas de Hollywood terminó convirtiéndose en un extraordinario experimento de conservación. Tetiaroa, un remoto atolón de la Polinesia Francesa que Marlon Brando compró en 1966, hoy funciona como refugio para la tortuga verde.
Científicos registraron el nacimiento de 15 mil 614 crías en sus playas protegidas, un resultado que refleja la recuperación de un ecosistema que durante años estuvo amenazado por especies invasoras y por el desarrollo turístico.
🌴 El paraíso que Marlon Brando quiso conservar
Brando conoció Tetiaroa en 1960 mientras filmaba Mutiny on the Bounty. El lugar está formado por 12 islotes y se encuentra a unos 50 kilómetros al norte de Tahití.
El actor quedó fascinado con el paisaje y seis años después adquirió el atolón a los herederos de Johnston Walter Williams. Su objetivo era evitar que el desarrollo comercial transformara el lugar.
Con el paso del tiempo, aquella decisión permitió mantener protegidas extensas zonas naturales. Actualmente, el atolón cuenta con programas científicos dedicados a conservar su biodiversidad.
Uno de los mayores logros llegó con la recuperación de la tortuga verde. La Tetiaroa Society consiguió erradicar las ratas del Pacífico introducidas en islotes como Reiono y Rimatuu. Estos roedores representaban una amenaza directa para las tortugas porque podían devorar los huevos depositados bajo la arena.
Sin esa presión, las condiciones para la reproducción mejoraron considerablemente.
🔬 Miles de crías y un GPS natural
La conservación no se limita al control de especies invasoras. Investigadores también desarrollaron métodos para controlar mosquitos sin utilizar pesticidas químicos, mientras patrullas nocturnas vigilan los nidos y ayudan a protegerlos de inundaciones.
Las tortugas verdes tienen además una capacidad extraordinaria para regresar al lugar donde nacieron. Las hembras pueden recorrer enormes distancias y volver a la misma playa después de 25 o 30 años para depositar sus huevos.
Durante el último censo realizado en Tetiaroa, los científicos identificaron 113 hembras que regresaron para anidar. En total localizaron 161 nidos bajo vigilancia.
El proyecto también cuenta con una fuente de financiamiento particular. The Brando, el complejo turístico instalado en el atolón, contribuye a sostener las investigaciones y las labores de conservación. Incluso utiliza agua marina extraída desde unos 930 metros de profundidad para ayudar a reducir el consumo energético de sus instalaciones.
El resultado es una combinación poco común: un destino turístico que financia la protección del mismo ecosistema que lo hace atractivo.
Más de medio siglo después de que Brando comprara Tetiaroa para mantenerlo lejos del turismo masivo, sus playas se han convertido en un refugio donde miles de tortugas verdes pueden nacer y regresar generación tras generación.
