BRASIL LE PONE FRENO A LAS BETS: LULA PROHÍBE APUESTAS Y CASINOS ONLINE 🎰
Brasil decidió cortar de golpe el auge de las apuestas digitales. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva anunció la prohibición de las apuestas deportivas y los casinos en línea en todo el país, una medida que entra en vigor con su publicación oficial y que deberá ser convalidada por el Congreso en un plazo máximo de 120 días.
El decreto alcanza todos los tipos de apuestas digitales y también la publicidad de las empresas del sector. Además, el Ejecutivo enviará al Parlamento un proyecto para incorporar estas actividades al Código Penal.
El ministro de Hacienda, Dario Durigan, justificó la decisión por el impacto de las apuestas en las finanzas familiares. Según datos oficiales, cerca de 25 millones de brasileños apostaron durante 2025 un total de 220 mil 600 millones de reales, unos 42 mil 500 millones de dólares.
La medida llega apenas nueve días antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 4 de octubre.
🎰 Un negocio que movía miles de millones
Las apuestas en línea fueron legalizadas en Brasil en 2018 y comenzaron a operar bajo un marco regulado durante el gobierno de Lula en 2023. Actualmente había 85 empresas autorizadas.
El sector también representaba una fuente importante de ingresos para el Estado. En 2025, el gobierno recaudó unos 9 mil millones de reales mediante impuestos relacionados con las apuestas y durante los primeros ocho meses de 2026 ya había superado esa cantidad.
Ahora ese dinero queda en el aire.
El golpe también alcanzará al futbol brasileño. Trece de los 20 clubes de la primera división masculina tenían una casa de apuestas como principal patrocinador de sus camisetas. Las empresas destinan más de mil millones de reales al año a patrocinios de equipos.
Clubes como Flamengo y Palmeiras ya habían advertido que una prohibición provocaría un fuerte agujero financiero y afectaría también a categorías juveniles, futbol femenil y otros deportes.
⚖️ El siguiente partido se juega en el Congreso
La prohibición todavía enfrenta una prueba legislativa. El Congreso tendrá hasta 120 días para convalidar el decreto; de lo contrario, perderá vigencia.
El gobierno sostiene que busca frenar el endeudamiento de las familias y los problemas asociados con el juego. Las empresas del sector, en cambio, han advertido que el veto podría empujar a los usuarios hacia plataformas ilegales.
La decisión también abrió un debate político por el momento en que fue anunciada. Lula ha convertido el combate contra las apuestas en uno de sus temas de campaña, mientras que el senador Flávio Bolsonaro cuestionó la medida y la calificó de populista y con motivaciones políticas.
Brasil pasó en pocos años de abrir la puerta a las apuestas digitales a intentar cerrarla por completo. Ahora el Congreso tendrá la última palabra sobre cuánto durará el portazo.
