🌋 EL GÉISER DE HIDALGO LLEVA TRES SEMANAS CERRADO Y SU VERDADERO ORIGEN SORPRENDE: NO ES UN FENÓMENO VOLCÁNICO

El emblemático balneario de Tecozautla permanece fuera de servicio por tiempo indefinido ante una disminución en el flujo de agua y vapor. Mientras crece la preocupación por las pérdidas económicas, estudios de la UNAM revelan que su famosa columna de vapor no procede de un géiser natural, sino de un antiguo pozo geotérmico.

El Géiser de Tecozautla, uno de los atractivos turísticos más conocidos de Hidalgo, mantiene sus puertas cerradas desde hace tres semanas. La administración atribuyó la suspensión a trabajos de mantenimiento y corrección operativa, pero la disminución del flujo de agua y vapor ha encendido las alertas.

José Luis Castro Gómez, presidente de la Asociación de Balnearios y Parques Acuáticos de Hidalgo, señaló que la reducción del flujo podría estar relacionada con una serie de sismos registrados en el Pacífico. Sin embargo, esa explicación todavía no cuenta con confirmación oficial.

Ante la incertidumbre, la Secretaría de Turismo estatal anunció la creación de una mesa de trabajo con universidades, especialistas en geología, la Comisión Federal de Electricidad y dependencias públicas para analizar la situación.

El cierre también golpea a la economía local. Empresarios advierten afectaciones en empleos directos e indirectos y en la actividad turística de la región. Durante la Semana Santa de 2026, Tecozautla recibió 163 mil visitantes y fue el segundo municipio con mayor afluencia turística de Hidalgo.

🔎 La verdad detrás de la columna de vapor

Aunque su nombre evoca un fenómeno natural, el Géiser de Tecozautla no es un géiser convencional ni está conectado con un volcán activo, de acuerdo con investigaciones geológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

La impresionante columna de vapor proviene del pozo Pathé 1, perforado a mediados del siglo XX como parte de los trabajos para aprovechar la energía geotérmica de la zona. El sitio formó parte de una central que operó entre 1959 y 1972 y que tuvo una capacidad instalada de 3.5 megavatios.

En 1985, el lugar se transformó en un complejo turístico que aprovechó el calor del subsuelo para ofrecer baños de aguas termales.

Los investigadores explican que la energía proviene de un sistema geotérmico relacionado con fallas tectónicas que permiten la circulación de agua a grandes profundidades. Los cálculos científicos sitúan la temperatura del reservorio subterráneo entre 191 y 221 grados Celsius.

⚠️ Un atractivo turístico en espera

El antecedente más reciente ocurrió el 31 de enero de 2026, cuando el balneario fue evacuado por una disminución del flujo de agua y vapor. Tras recuperarse la presión, el complejo reabrió días después.

Ahora, la duración del cierre vuelve a poner sobre la mesa la importancia de estudiar y proteger este patrimonio científico e industrial de México.

Por el momento, no hay una fecha confirmada para la reapertura. La prioridad será determinar qué ocurre con el flujo geotérmico y garantizar que el sitio pueda volver a operar.

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