México va por ley contra bebidas energéticas en menores: un riesgo que no se ve
Con altos niveles de cafeína, componentes estimulantes y una imagen publicitaria dirigida a jóvenes, las bebidas energéticas se han convertido en un riesgo silencioso para la salud pública. Ante esta situación, el Congreso mexicano discute una iniciativa para prohibir su venta a menores de edad.
El autor de la propuesta, el diputado morenista Ricardo Monreal, reconoció haber recibido presión por parte de grupos de cabildeo empresarial, pero aseguró que mantendrá la iniciativa. “Empezaron a decirme si no era exagerada, que si podían leerla. Es normal, hacen su trabajo, pero yo voy a sostenerla”, declaró.
Estudios médicos han demostrado que el consumo de estas bebidas puede provocar desde taquicardias y estados de euforia hasta cuadros de hepatotoxicidad y tendencias autodestructivas. Cada lata puede contener entre 120 y 180 mg de cafeína y hasta 2,000 mg de taurina, lo que en muchos casos supera los límites diarios recomendados incluso para adultos.
La doctora Paola Silva Maldonado, especialista en salud humana, advierte que el principal problema es la normalización de su consumo. “La mayoría de los jóvenes no saben que están bebiendo estimulantes. Por el sabor y la presentación, las confunden con refrescos”, explica.
En México, el consumo de estas bebidas aumentó 66% entre 2007 y 2017, con ingresos superiores a los 5,000 millones de pesos. Mientras tanto, las regulaciones siguen siendo débiles: la única norma vigente (NOM-218-SSA1-2011) apenas establece límites en los niveles de cafeína, sin restricciones claras para la venta a menores.
La evidencia científica es contundente. Diversos estudios han vinculado el consumo habitual de estas bebidas con cuadros de ansiedad, depresión y riesgo suicida en adolescentes. Un informe de la Universidad de Chung-Ang, en Corea del Sur, detectó una mayor prevalencia de tendencias autodestructivas en jóvenes que consumen regularmente estas sustancias.
Silva Maldonado propone elevar la edad mínima de consumo a los 25 años, cuando el desarrollo físico y cognitivo se ha completado, y pide incluir en la legislación medidas preventivas, diagnósticos integrales y evaluación de riesgo para evitar que estas bebidas se conviertan en puerta de entrada a otras adicciones.
Países como Lituania, Letonia y Polonia ya han prohibido su venta a menores. México podría sumarse a esa lista si prospera esta iniciativa. Mientras tanto, la presión de la industria pone a prueba la voluntad política para priorizar la salud pública por encima de los intereses comerciales.
