🚀 LA FÍSICA QUE ARMÓ UN AVIÓN A LOS 14 Y AHORA BUSCA DESCIFRAR EL UNIVERSO

A los 14 años armó su propio avión y lo hizo volar. Hoy intenta responder una de las preguntas más difíciles de la física moderna: cómo unir la relatividad con la mecánica cuántica. Sabrina González Pasterski, física teórica nacida en Chicago en 1993, pasó de soñar con volar a liderar investigaciones que buscan describir el cosmos desde una perspectiva radicalmente nueva.

Hija de madre cubana migrante y padre estadounidense, su curiosidad apareció temprano. A los nueve años se interesó por la aviación y entre los 12 y 14 reconstruyó una avioneta, aprendiendo mecánica y pilotaje. A los 16 obtuvo su licencia de piloto, una hazaña que anticipó una carrera marcada por la exploración intelectual.

🛩️📚 DE PROMESA PRECOZ A FÍSICA DE ÉLITE

Su camino académico incluyó la Academia de Matemática y Ciencias de Illinois, el MIT y Harvard. En el MIT se graduó con el promedio más alto de su generación en Física y más tarde realizó su doctorado en Harvard, enfocándose en gravedad cuántica y estructura del espacio-tiempo.

En 2015 codescubrió el llamado Spin Memory Effect, un fenómeno ligado a ondas gravitacionales que abrió nuevas rutas para estudiar eventos cósmicos extremos. Ese trabajo fue citado por Stephen Hawking y es considerado una pieza clave dentro del desarrollo reciente de la física teórica.

🌌🔬 LA HOLOGRAFÍA CELESTIAL Y EL FUTURO DE LA CIENCIA

Actualmente lidera la Iniciativa de Holografía Celestial en el Instituto Perimeter, en Canadá. Su grupo investiga si el universo tridimensional podría describirse desde un borde bidimensional, una idea derivada del principio holográfico que sugiere que la información fundamental del cosmos no vive en su volumen, sino en su superficie.

El objetivo es encontrar leyes simples y comprimidas capaces de explicar la complejidad del universo observable. Para Pasterski, la ciencia no avanza por figuras aisladas, sino por el trabajo colectivo de muchas mentes que construyen sobre descubrimientos previos.

Aunque algunos medios la han llamado la nueva Einstein, ella prefiere una visión menos personalista del conocimiento y apuesta por comunidades científicas fuertes, diversas y colaborativas.

Entre ecuaciones, agujeros negros y modelos del espacio-tiempo, su trayectoria conecta la infancia curiosa con la investigación de frontera. La pregunta de fondo permanece abierta: si el universo puede leerse como un holograma, quizá todavía estamos aprendiendo a interpretar sus bordes.

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