Estudio cuestiona la interpretación de las resonancias magnéticas cerebrales

Una investigación conjunta de la Universidad Técnica de Múnich y la Universidad Friedrich-Alexander de Erlangen-Núremberg ha puesto en tela de juicio uno de los pilares de la neurociencia moderna. El estudio, publicado en Nature Neuroscience, revela que en aproximadamente el 40% de los casos, las señales de la resonancia magnética funcional (fMRI) no reflejan con precisión la actividad neuronal real, desafiando una suposición fundamental mantenida durante casi treinta años.

El hallazgo que redefine la relación entre flujo sanguíneo y actividad cerebral

La fMRI, técnica ampliamente utilizada, mide indirectamente la actividad cerebral a través de cambios en la oxigenación y flujo sanguíneo (señal BOLD). La premisa tradicional ha sido que un mayor consumo energético neuronal requiere un incremento proporcional en el suministro de sangre. Sin embargo, este estudio demuestra que el cerebro puede satisfacer una mayor demanda energética simplemente extrayendo más oxígeno de la sangre disponible, sin aumentar el flujo sanguíneo. En algunos casos, un aumento en la señal fMRI se asoció con una reducción real en la actividad, y viceversa.

Los investigadores llegaron a estas conclusiones al medir simultáneamente el consumo real de oxígeno en más de 40 participantes durante tareas cognitivas como cálculos mentales. Descubrieron que regiones cerebrales activas a menudo incrementaban su eficiencia en el uso del oxígeno sin alterar la perfusión sanguínea, una estrategia que la fMRI convencional no detecta correctamente.

Implicaciones profundas para la investigación de enfermedades neurológicas

Este descubrimiento tiene consecuencias significativas para la interpretación de miles de estudios previos sobre condiciones como la depresión, el Alzheimer y los efectos del envejecimiento, donde los cambios en la señal fMRI se han interpretado como indicadores directos de actividad neuronal anormal. Los investigadores advierten que, especialmente en poblaciones con cambios vasculares, las diferencias observadas podrían reflejar alteraciones en los vasos sanguíneos y no necesariamente déficits neuronales.

El equipo propone complementar la fMRI con mediciones cuantitativas del metabolismo energético real, abriendo el camino hacia modelos cerebrales más precisos basados en el consumo absoluto de oxígeno. Este enfoque podría transformar nuestra comprensión de los trastornos cerebrales, pasando de mapear «activación» a cuantificar la energía utilizada realmente para el procesamiento de información, un cambio paradigmático con el potencial de reescribir conclusiones establecidas en neurociencia.

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