Aviso de Oslo: María Corina Machado no puede regalar su Nobel de la Paz (ni aunque se lo ofrezca a Trump)
En un inusual y contundente comunicado, el Instituto Nobel Noruego ha dejado claro que el Premio Nobel de la Paz 2025, otorgado a la líder opositora venezolana María Corina Machado, no puede ser «revocado, compartido ni transferido a otros». La declaración surge tras las reiteradas declaraciones de Machado expresando su deseo de «darle o compartir» el galardón con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a quien atribuye un papel histórico en la captura de Nicolás Maduro.
«LA DECISIÓN ES DEFINITIVA Y PERDURA PARA SIEMPRE» 📜
La organización, encargada de supervisar el prestigioso premio, fue categórica al citar los estatutos de la Fundación Nobel. Subrayó que, una vez anunciado el laureado, no existe mecanismo legal alguno para modificar, dividir o ceder la distinción, cuyo reconocimiento es personal e intransferible. «Ninguno de los comités que otorgan los premios ha considerado nunca retirar un Nobel», añadió el Instituto, recalcando que, en principio, no comenta las acciones o dichos de los galardonados tras el anuncio, pero esta vez hizo una excepción para aclarar el marco regulatorio.
El mensaje pone freno a una narrativa que había ganado fuerza en medios internacionales. Tras la captura de Maduro el pasado 3 de enero en una operación militar estadounidense, Machado declaró a Fox News: «Ciertamente queremos dárselo y compartirlo con él [Trump]. Lo que ha hecho es histórico. Es un gran paso hacia una transición democrática». La opositora, quien dedicó el premio a Trump y al pueblo venezolano en octubre, reiteró esta semana que el gesto sería en nombre del «pueblo venezolano».
TRUMP: ENTRE EL «GRAN HONOR» Y EL APOYO A OTRA LÍDER 🇺🇸🤝
Por su parte, Donald Trump, quien ha codiciado abiertamente el Nobel de la Paz y hasta ha hecho campaña por él, respondió a la posibilidad de recibirlo como un «gran honor». Confirmó que Machado lo visitará la próxima semana en Washington. Sin embargo, esta cortesía contrasta con su postura política: pese a elogiar a Machado como una «mujer muy agradable», Trump ha respaldado como presidenta encargada de Venezuela a Delcy Rodríguez, la exvicepresidenta del gobierno de Maduro, argumentando que Machado «actualmente no tiene apoyo dentro de Venezuela para gobernar».
Esta aparente contradicción subraya la complejidad geopolítica tras la caída de Maduro. Mientras Machado ve en Trump al artífice de la «liberación» y busca capitalizar su Nobel para ganar relevancia internacional, la administración estadounidense parece priorizar la estabilidad y una transición controlada en Venezuela, optando por una figura del propio chavismo (Rodríguez) para evitar un vacío de poder.
UN PREMIO, DOS LECTURAS: ¿SNUB AL INICIO, GESTO POLÍTICO AL FINAL? 🕊️🔀
Cuando se anunció el Nobel para Machado en octubre, fue interpretado por muchos como un desaire a la Casa Blanca, que no logró colocar a su candidato. La rápida dedicatoria de Machado a Trump buscó cerrar esa brecha. Ahora, con la operación militar exitosa, la oferta de compartir el premio (ya descartada por Oslo) buscaba sellar una alianza simbólica. No obstante, las reglas del Nobel son inflexibles, y la diplomacia estadounidense, pragmática.
El episodio deja en evidencia que, más allá de los gestos y medallas, la realpolitik sigue dictando los pasos en la crisis venezolana. Machado se queda con su Nobel, Trump con su operación militar, y Venezuela con una incógnita sobre quién realmente dirigirá su futuro, en un tablero donde los símbolos y el poder a menudo transitan por caminos separados.
