CONGRESO DE PERÚ DESTITUYE AL PRESIDENTE INTERINO JOSÉ JERÍ TRAS ESCÁNDALOS Y ACUSACIONES DE TRÁFICO DE INFLUENCIAS
El Congreso de Perú aprobó este martes la destitución del presidente interino José Jerí, apenas cuatro meses después de haber asumido el cargo, en medio de una creciente crisis política marcada por escándalos y señalamientos por presunto tráfico de influencias.
La decisión se tomó durante un pleno extraordinario convocado tras reunir las firmas necesarias, incluso en medio de un receso parlamentario. La medida fue avalada con 75 votos a favor, 24 en contra y tres abstenciones. Tras la votación, el primer vicepresidente del Parlamento, Fernando Rospigliosi, anunció oficialmente la vacancia del cargo presidencial.
El proceso avanzó luego de que el Congreso admitiera siete mociones de censura presentadas contra Jerí y las unificara en una sola para facilitar su discusión y votación. Durante el debate, sectores como el fujimorismo intentaron frenar el procedimiento al argumentar que debía aplicarse una moción de vacancia en lugar de censura, pero su planteamiento fue rechazado por la mayoría.
Las mociones fueron impulsadas entre el 21 y el 27 de enero, en un contexto en el que la prensa reveló que Jerí sostuvo una reunión privada con el empresario chino Zhihua Yang en circunstancias consideradas irregulares, lo que intensificó las críticas hacia su gestión.
La presión política aumentó a medida que diversos partidos cuestionaron su conducta y decisiones. El partido ultraconservador Renovación Popular anunció públicamente su respaldo a la destitución, acusándolo de utilizar su posición para otorgar beneficios laborales a personas cercanas, además de señalar su manejo de la inseguridad, uno de los principales problemas del país.
También resurgieron señalamientos sobre una celebración privada realizada en noviembre de 2024 en Cieneguilla, cuando Jerí aún era congresista, evento que fue vinculado por sus opositores a presuntas redes de corrupción y escándalos que involucraron a funcionarios del Legislativo.
En respuesta, Jerí reconoció haberse reunido con el empresario chino, aunque admitió que lo hizo de manera inapropiada al realizar el encuentro fuera de instalaciones oficiales y en condiciones poco transparentes. Sin embargo, rechazó las acusaciones más graves en su contra y calificó parte de las denuncias como prejuicios y ataques políticos.
Asimismo, negó vínculos con una presunta red de prostitución señalada por algunos sectores y aseguró que dichas versiones forman parte de intentos por desacreditar su imagen en medio de la confrontación política.
La destitución de Jerí profundiza la inestabilidad política en Perú, que en los últimos años ha enfrentado constantes crisis institucionales y cambios abruptos en el poder Ejecutivo.