Hundimiento, agua y sobrepoblación: la amenaza que avanza en la mayor urbe del mundo

La urbe más poblada del planeta vive una crisis silenciosa. Yakarta, capital de Indonesia, se hunde año con año mientras concentra a cerca de 42 millones de personas en su zona metropolitana. El fenómeno no es repentino ni accidental: es el resultado de décadas de crecimiento acelerado, desigualdad urbana y presión ambiental, una combinación que hoy coloca a la ciudad en una situación crítica.

El tamaño de Yakarta supera al de países enteros. Su población rebasa a la de Canadá o Australia y se acerca a la de Argentina. Este crecimiento no fue producto de una planeación integral, sino de oleadas continuas de migración interna, impulsadas por la búsqueda de empleo y servicios. Como ocurrió en varias ciudades latinoamericanas durante el siglo XX, la expansión desordenada terminó por tensar la infraestructura y los recursos naturales.

Por qué Yakarta se hunde
El principal factor detrás del hundimiento es la extracción excesiva de agua subterránea. Ante la falta de una red suficiente de agua potable, millones de personas recurren a pozos que vacían los acuíferos. El suelo, compuesto en gran parte por sedimentos blandos, se compacta y desciende. En algunas zonas del norte de la ciudad, el terreno baja varios centímetros cada año y ya se encuentra por debajo del nivel del mar.

A esto se suma el peso de edificios, carreteras y obras urbanas, junto con una subsidencia natural que se acelera por la actividad humana. El resultado es una ciudad cada vez más vulnerable a las inundaciones, un problema agravado por el aumento del nivel del mar y las lluvias extremas asociadas al cambio climático.

Riesgos sociales y respuestas del Estado
Las inundaciones recurrentes afectan viviendas, transporte y economía. Los sectores más pobres, ubicados en zonas bajas o cercanas a ríos, son los primeros en resentir los impactos. La fragmentación entre áreas modernas y asentamientos informales profundiza las desigualdades y complica la respuesta institucional.

El gobierno indonesio impulsa proyectos como un gran sistema de muros costeros, la rehabilitación de ríos y la ampliación del transporte público. La decisión más ambiciosa ha sido trasladar parte de la administración nacional a una nueva capital en la isla de Borneo, con la intención de reducir la presión sobre Yakarta. Sin embargo, la ciudad sigue siendo el corazón económico del país.

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