NI MILLONES NI PRIVILEGIOS: ESTA SERÁ LA PENSIÓN DE CLAUDIA SHEINBAUM 💰
La trayectoria de quienes ocupan los cargos más altos del país siempre genera curiosidad, especialmente cuando se revelan los inicios humildes o académicos antes de llegar a la política de alto nivel. Recientemente, en el marco de la presentación de la reforma «Pensiones sin privilegios», la presidenta Claudia Sheinbaum compartió detalles sobre su historial laboral, recordando sus épocas como estudiante en la UNAM durante la década de los 80. Lejos de los reflectores actuales, sus primeros ingresos provinieron de empleos comunes que muchos jóvenes mexicanos desempeñan hoy en día para costear sus estudios o apoyar en casa.
La mandataria aprovechó el espacio para marcar una diferencia clara entre su visión del servicio público y las pensiones millonarias que perciben exdirectivos de organismos como Pemex o la CFE. Mientras algunos exfuncionarios gozan de retiros que superan el millón de pesos mensuales, Sheinbaum adelantó que su futuro retiro se ajustará a los lineamientos del ISSSTE. Esta declaración no solo busca empatía con la ciudadanía, sino que pone sobre la mesa el debate sobre la equidad en el sistema de seguridad social para los trabajadores del Estado, un tema sensible en la agenda pública actual.
LOS PRIMEROS PASOS: VOLANTES, CONSULTORIOS Y ACADEMIA 🏥
Hace aproximadamente 40 años, tras egresar del CCH Sur, una joven Claudia Sheinbaum se inscribió en la Facultad de Ciencias de la UNAM para estudiar Física. En aquel entonces, su vida transcurría entre las aulas y el equipo de remo de la universidad, pero también en la búsqueda de independencia económica. Según relató, uno de sus primeros empleos consistió en repartir volantes de un restaurante en los semáforos, una labor que requiere paciencia y resistencia al sol de la capital. Posteriormente, trabajó durante tres años como recepcionista en un consultorio médico, una experiencia que seguramente le brindó un contacto directo con las necesidades cotidianas de la gente.
Su transición hacia el ámbito profesional comenzó en el Instituto Politécnico Nacional (IPN), donde colaboró en la creación de contenidos para Matemática Educativa. Poco después, regresó a su alma mater, pero esta vez como ayudante de profesor en la Facultad de Ciencias, alrededor de los años 1984 y 1985. Estos empleos formaron la base de una carrera académica sólida que la llevó a obtener una maestría y un doctorado en Ingeniería en Energía, especializándose en el uso eficiente de la electricidad, conocimientos que años más tarde aplicaría desde la función pública.
UNA JUBILACIÓN DIGNA SIN PRIVILEGIOS EXTRAORDINARIOS 💰
El anuncio sobre su futura pensión fue contundente. Sheinbaum estimó que, basándose en su antigüedad y los años de servicio al Estado, su jubilación a través del ISSSTE rondaría los 30 mil pesos mensuales. Para la presidenta, esta cifra representa una «pensión muy digna» si se compara con el ingreso promedio de millones de mexicanos. Este contraste es el núcleo de su propuesta de reforma, con la cual pretende eliminar las brechas abismales entre los altos mandos y el resto de los trabajadores públicos, asegurando que nadie reciba beneficios desproporcionados a costa del erario.
Su entrada formal a la política ocurrió en el año 2000, gracias a una recomendación académica que la llevó a conocer a Andrés Manuel López Obrador en un café de San Ángel. Desde aquel encuentro breve, su carrera ascendió desde la Secretaría del Medio Ambiente del Distrito Federal, pasando por la jefatura delegacional de Tlalpan y la Jefatura de Gobierno de la CDMX, hasta convertirse en la primera mujer en encabezar la República. Con este recuento, Sheinbaum refuerza la narrativa de una servidora pública formada en la cultura del esfuerzo y la academia, proyectando una imagen de austeridad que busca definir el sello de su administración hasta el 2030.