❄️🧠 CORRE ULTRAMARATONES A LOS 82 Y SU CUERPO PARECE DE 30: EL CASO QUE INTRIGA A INVESTIGADORES
Juan López García tiene 82 años y acaba de romper récords mundiales en ultramaratón. Su historia está llamando la atención de investigadores europeos y también deja lecciones útiles para países como México, donde el envejecimiento poblacional avanza y la actividad física sigue siendo un reto pendiente.
Hace 16 años, recién jubilado como mecánico en Toledo, intentó correr una milla y no pudo terminarla. Hoy es campeón mundial de maratón en su categoría de edad y posee la mejor marca del planeta en 50 kilómetros para personas entre 80 y 84 años.
🧬🫀 UN CUERPO DE OCTOGENARIO CON CAPACIDAD DE JOVEN
Científicos lo sometieron a pruebas exhaustivas y encontraron algo inusual: su capacidad aeróbica es comparable con la de hombres sanos de entre 20 y 30 años. Sus músculos aprovechan el oxígeno con una eficiencia poco común, lo que le permite sostener ritmos rápidos durante largas distancias.
Lo sorprendente es que, fuera de eso, su biomecánica y su fisiología son bastante normales. No tiene un umbral de lactato extraordinario ni una técnica perfecta. Su caso sugiere que el entrenamiento constante puede transformar al cuerpo incluso después de los 65 años.
🏋️♀️🥗 ENTRENAMIENTO SIMPLE, CONSTANCIA Y VIDA ACTIVA
Corre alrededor de 64 kilómetros por semana, combina fondos largos con intervalos, hace fuerza en casa con su propio peso y mantiene una dieta mediterránea sin reglas extremas. Nada sofisticado. Solo disciplina, guía profesional y paciencia.
Los investigadores creen que su desempeño es resultado de una mezcla de genética favorable y hábitos adquiridos tarde, pero bien sostenidos. También destacan que llegó a la vejez sin enfermedades graves, algo clave para poder entrenar con regularidad.
Para México, donde muchas personas mayores enfrentan sedentarismo y problemas crónicos, su historia abre una conversación necesaria: moverse más, empezar despacio y entender que el ejercicio no es exclusivo de los jóvenes.
Juan López no planea frenar. Y mientras la ciencia intenta descifrar su caso, su ejemplo sigue planteando una pregunta incómoda y estimulante sobre lo que realmente significa envejecer.