EL SUEÑO DEL IMSS VS LA REALIDAD: POR QUÉ LAS REPARTIDORAS YA NO TIENEN VIDA PROPIA 🕒

¿Te imaginas tener que trabajar catorce horas diarias solo para que el gobierno te reconozca el derecho básico de ir al médico o tener una pensión? La reforma para integrar a los repartidores y conductores de plataformas al IMSS sonaba como un sueño hecho realidad para miles de personas, pero para las mujeres que andan en la calle entregando pedidos o manejando, la cosa se puso color de hormiga. Lo que se planeó como un avance histórico para cerrar una deuda con los trabajadores digitales terminó siendo una carrera de resistencia donde ellas llevan las de perder. Resulta que para alcanzar la seguridad social completa, una repartidora tiene que generar muchísimo más dinero del que ganaba antes, lo que las obliga a estar conectadas casi todo el día para que las cifras cuadren.

EL ALGORITMO NO SABE DE CUIDADOS NI DE MATERNIDAD 🤱

Para muchas mujeres, la flexibilidad que tanto presumen las aplicaciones es una mentira. La mayoría son mamás, estudiantes o jefas de familia que tienen que partir su día para atender otras responsabilidades en el hogar, pero el sistema les exige ingresos constantes y elevados para mantener sus beneficios. Si se detienen por un embarazo o para pasar el puerperio, las aplicaciones las dan de baja en automático tras treinta días de inactividad. Es una forma de discriminación disfrazada de tecnología, porque pierden su antigüedad y sus servicios médicos justo cuando más los necesitan. Además, el informe de colectivos de conductoras deja claro que solo en épocas de mucha demanda, como en diciembre, logran cumplir con las metas impuestas por el instituto.

UNA LUCHA DIARIA CONTRA EL TIEMPO Y LA VIOLENCIA ⚠️

Siete de cada diez trabajadoras han pasado por situaciones de acoso o violencia por parte de los usuarios, pero denunciar es un arma de doble filo. El principal supervisor laboral ya no es una persona, sino un algoritmo que no tiene sentimientos ni empatía. Si una repartidora rechaza un viaje por ser en una zona peligrosa o por miedo, el sistema la castiga dándole menos pedidos o bloqueándola, dejándola sin el sustento del día. Al final, el derecho a tener servicios médicos se queda en el papel para quienes no pueden aguantar jornadas de catorce horas seguidas. El IMSS ya publicó las reglas y las plataformas deben pagar sus cuotas, pero mientras el cálculo del ingreso no sea justo y no se tome en cuenta la realidad de las mujeres, la seguridad social seguirá siendo un privilegio que les cuesta la salud. No se puede hablar de progreso cuando el costo es sacrificar la vida personal para obtener una receta médica.

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