🪨 SIN QUÍMICOS NI GRANDES PLANTAS: EL MÉTODO QUE ESTÁ LIMPIANDO UN RÍO CONTAMINADO

Un proyecto científico en Sudáfrica logró transformar agua contaminada por aguas residuales, químicos y restos de medicamentos en un recurso apto para regar cultivos, utilizando materiales sencillos y energía solar. El sistema podría convertirse en una alternativa para enfrentar la escasez de agua y producir alimentos en un clima cada vez más cálido.

💧 Cinco días para limpiar el agua

El proyecto Water Hub, desarrollado por investigadores de la Universidad de Ciudad del Cabo en el asentamiento informal de Langrug, procesa alrededor de 36 mil litros de agua al día proveniente del río Stiebeuel, que durante años ha recibido basura, aguas negras y aguas grises.

El sistema fue instalado en una antigua planta de tratamiento abandonada. Los investigadores aprovecharon los viejos lechos de secado para construir varias celdas de filtración por las que el agua avanza lentamente durante unos cinco días.

El proceso comienza con piedras grandes que retienen partículas y algunos contaminantes. Después, el agua atraviesa una capa de biochar, un material producido al quemar madera a unos 800 grados Celsius. Esta etapa permite atrapar restos de medicamentos, residuos farmacéuticos y amoníaco.

Finalmente, capas de piedras pequeñas y arena eliminan otros contaminantes antes de que el agua continúe su recorrido.

La instalación funciona fuera de la red eléctrica y utiliza energía solar para bombear el agua desde el río. De acuerdo con los investigadores, actualmente consigue eliminar cerca de 99% de las toxinas antes de que la mayor parte del líquido regrese al cauce.

🥕 De agua sucia a alimento

El avance más importante llegó este año, cuando el sistema consiguió reducir las bacterias y patógenos hasta niveles que permiten utilizar el agua para riego. El líquido todavía no es apto para consumo humano, pero unos 3 mil litros diarios se conservan para irrigar huertos donde se producen alimentos.

El proyecto comenzó en 2018 y busca responder a una problemática que creció junto con Langrug. Kevin Winter, uno de los investigadores, trabaja en la zona desde 2006 y ha visto cómo su población pasó de unas 3 mil personas a más de 26 mil, impulsada principalmente por el empleo temporal en las granjas cercanas.

El crecimiento del asentamiento ocurrió sin suficiente infraestructura de agua potable y saneamiento, mientras las plantas locales de tratamiento quedaron rebasadas.

Para los científicos, la experiencia demuestra que no siempre se requieren instalaciones costosas o grandes cantidades de químicos para recuperar agua contaminada. La combinación de procesos naturales, materiales accesibles y energía renovable puede permitir que el agua vuelva a utilizarse y, al mismo tiempo, apoyar la producción de alimentos.

En un escenario marcado por el calentamiento global, la escasez de agua y el crecimiento de las ciudades, soluciones de este tipo podrían adquirir mayor importancia para comunidades que necesitan producir alimentos con recursos limitados.

Compartir

revolucionaguascalientes@gmail.com

No Comments

Leave A Comment