🔥 SIN VELO, CON MANGAS CORTAS Y EN MOTOCICLETA: EL DESAFÍO QUE CRECE EN IRÁN
Cuatro años después de la muerte de Mahsa Amini, las calles de Teherán muestran una transformación que habría sido difícil de imaginar dentro de la República Islámica. Cada vez más mujeres salen sin hiyab, con maquillaje, cabello descubierto, mangas cortas, prendas de tirantes e incluso ropa que antes habría provocado sanciones.
🌿 La desobediencia que sobrevivió a la represión
La muerte de Amini, una joven kurda de 22 años detenida por la Policía de la moral en septiembre de 2022, detonó el movimiento Mujer, Vida, Libertad. Las protestas fueron reprimidas y, según las fuentes citadas, cientos de personas murieron y miles fueron detenidas.
Pero la protesta no desapareció. La desobediencia civil continuó con mujeres que decidieron dejar de cubrirse el cabello pese a las amenazas, detenciones y otras medidas, como la confiscación de vehículos.
A finales de 2024, el Gobierno anunció que no aplicaría las leyes que castigaban la falta de velo. Desde entonces, la relajación del código de vestimenta se hizo cada vez más visible, aunque el hiyab continúa siendo obligatorio por ley.
En Teherán, algunas mujeres consideran que el velo se convirtió, en la práctica, en algo opcional. Al mismo tiempo, sectores conservadores presionan para recuperar una aplicación estricta de las normas. En julio, al menos siete cafés y restaurantes fueron clausurados en la capital por no hacer cumplir el uso obligatorio del hiyab, según HRANA.
🚨 La presión no desapareció: también alcanzó a artistas y negocios
La cantante Parastoo Ahmadi fue condenada junto con integrantes de su equipo a 74 latigazos y a una prohibición de salir de Irán durante dos años después de aparecer sin velo en un concierto transmitido en línea.
Los sectores más conservadores también han reclamado la aplicación de una ley aprobada en 2025 que endurecía las penas por incumplir las normas de vestimenta, pero que no fue promulgada por el presidente Masoud Pezeshkian.
La tensión se desarrolla además en medio de la guerra y una crisis económica. Algunas autoridades han reconocido que actualmente existen otras prioridades, mientras las mujeres temen que, cuando termine el conflicto, regresen las medidas represivas.
Y el desafío no es exclusivamente femenino. Hombres que participaron en las protestas de 2022 recuerdan que también fueron heridos, detenidos o asesinados. Ali Delpasand y Parsa Ghobadi perdieron parte o la totalidad de la visión de un ojo durante las manifestaciones.
Para ellos, el movimiento también representó una lucha nacional contra la represión y no únicamente una protesta por el velo. Otros participantes consideran, en cambio, que el carácter feminista del movimiento fue precisamente lo que permitió colocar a las mujeres en el centro del reclamo.
Mientras tanto, las imágenes de mujeres jóvenes recorriendo Teherán en motocicleta, sin velo, muestran hasta dónde llegó la desobediencia. La gran incógnita ahora es qué ocurrirá cuando disminuyan las presiones externas y las autoridades vuelvan a concentrarse plenamente en las reglas internas.
El hiyab sigue siendo obligatorio. La diferencia es que, cada vez más, las calles de Irán muestran que una ley y su cumplimiento cotidiano ya no necesariamente son lo mismo.
