🌎 NI CERVANTES LLEGÓ TAN LEJOS: DREXLER EXPLICA CÓMO BAD BUNNY CONQUISTÓ EL MUNDO CON EL ESPAÑOL

El cantautor uruguayo reivindicó las letras de Bad Bunny, cuestionó los prejuicios contra la música urbana y destacó su capacidad para expandir el idioma a escala global. También habló de las protestas sociales en Madrid y París, la polarización política y un mundo que considera cada vez más violento e inhóspito.

Jorge Drexler no suele esquivar las discusiones sobre música, lenguaje y sociedad. En la presentación de su nuevo álbum, Taracá, en París, el músico uruguayo defendió al reguetón frente a las críticas por sus referencias sexuales y reconoció el impacto internacional de artistas como Bad Bunny.

Su afirmación más contundente resume su postura: el cantante puertorriqueño ha llevado el español a lugares donde ni siquiera llegó Don Quijote. Para Drexler, el alcance de la música urbana representa un fenómeno cultural que merece ser reconocido, más allá de las reservas que pueda generar su contenido.

El autor considera que las letras de Bad Bunny tienen valor y que la incorporación de expresiones sexuales explícitas amplió las posibilidades de la canción en español. Según su interpretación, el reguetón llevó al espacio público un lenguaje que antes permanecía limitado a la intimidad.

Drexler entiende esa transformación como un logro literario y recuerda que el arte no existe únicamente para facilitar las cosas, sino también para incomodar, cuestionar y remover ideas establecidas.

Frente a quienes critican la hipersexualidad del género, el uruguayo sostiene que la misoginia no nació con el reguetón. También estuvo presente en el tango, el rock, la milonga y canciones de artistas como Sting y su banda Police. Su argumento apunta a una contradicción: condenar las expresiones actuales sin revisar las actitudes que durante décadas se toleraron en otros géneros musicales.

El músico, que no oculta su admiración por Bad Bunny, incluso confesó que le encantaría compartir escenario con él.

🌎 La música urbana conquista territorios que antes parecían imposibles

Drexler atribuye parte del éxito internacional del español a la apertura de nuevos caminos por parte de los artistas urbanos. La resistencia frente a las novedades, considera, forma parte del comportamiento humano, pero no debería impedir reconocer los cambios culturales.

Su propia trayectoria ofrece una perspectiva particular. Aunque vive en Madrid y ha recibido influencias francesas desde su juventud en Uruguay, su carrera se ha desarrollado principalmente en el universo iberoamericano.

Ahora, con Taracá, busca ampliar su presencia internacional mediante una propuesta musical que reúne ritmos y tradiciones de distintas regiones, incluido el candombe, género afro-uruguayo que forma parte de la identidad cultural de su país.

Para Drexler, la música iberoamericana es resultado de siglos de intercambios culturales. La define como una especie de laboratorio de la globalización mucho antes de que existiera ese concepto.

Esa diversidad explica por qué se siente más cómodo tocando en Guadalajara, México, que en Lyon, Francia, aunque esta última ciudad esté geográficamente más cerca de su residencia. El idioma y los vínculos culturales pesan tanto como la distancia.

Su reflexión también pone sobre la mesa el papel de la música en español en una industria internacional históricamente marcada por el predominio del inglés. El crecimiento de figuras como Bad Bunny demuestra que un artista puede conquistar audiencias masivas sin abandonar su lengua.

📢 Protestas, polarización y un presente que no invita a la nostalgia

La conversación de Drexler también abordó el clima social que atraviesa Europa. Desde Madrid, donde las protestas por el precio de la vivienda han tomado protagonismo, hasta París, escenario de manifestaciones estudiantiles, el cantante observa señales de una generación que parecía apática y que ahora vuelve a movilizarse para reclamar cuestiones fundamentales.

Su diagnóstico del panorama internacional es pesimista: considera que el mundo se ha vuelto más inhóspito, violento y polarizado. También lamenta el retroceso de conquistas que parecían consolidadas después de la caída del Muro de Berlín.

Sin embargo, no interpreta las movilizaciones únicamente como una señal de crisis. Para él, la participación ciudadana puede ayudar a corregir desequilibrios en las democracias y abrir espacios para reclamar derechos y mejores condiciones de vida.

Esa mirada convive con una postura personal alejada de la nostalgia. Drexler recuerda que una de sus canciones plantea que el tiempo perdido en añorar el pasado es tiempo desperdiciado. Su interés está puesto en el presente, incluso cuando reconoce sus dificultades.

El cantautor también marca una distancia entre su oficio y el periodismo. Aunque sus canciones pueden abordar cuestiones sociales, afirma que no pretende funcionar como cronista de la actualidad. Su propósito es emocionar a partir de su experiencia personal y de aquello que comparte con los demás seres humanos.

Para Drexler, escribir implica aceptar los límites de la propia sensibilidad: no siempre se escribe sobre lo que uno quiere, sino sobre aquello que realmente puede expresar.

Entre la defensa del reguetón, la expansión del español y las protestas sociales, el músico propone mirar las transformaciones culturales sin prejuicios. Su mensaje es claro: las expresiones artísticas que hoy generan controversia también pueden ampliar los límites del lenguaje y revelar cambios profundos en la sociedad.

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revolucionaguascalientes@gmail.com

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