🔥 EL BRAZALETE ZAPOTECA QUE EMERGIÓ DEL MAR: LA PIEZA PERDIDA DE LAS «JOYAS DEL PESCADOR» REGRESA A MÉXICO
- Un fragmento de oro con la figura de un mono araña, hallado hace 50 años en el fondo del río Medio, vuelve al país desde Nueva York y podría cerrar uno de los capítulos más fascinantes del saqueo colonial en Oaxaca.
Imagina esto: un pescador llamado Raúl Hurtado Hernández se sumerge entre los corales del río Medio, en Veracruz, buscando pulpo. De repente, un destello dorado rompe la penumbra del agua. Lo que encuentra no es un tesoro cualquiera: son las piezas de orfebrería zapoteca más enigmáticas jamás recuperadas en México. Hoy, medio siglo después, una de esas piezas —un brazalete con el perfil de un mono araña— acaba de regresar al país desde Nueva York, y los arqueólogos creen que podría ser la pieza que faltaba para completar el rompecabezas de las legendarias «Joyas del Pescador».
🤝 UNA ENTREGA VOLUNTARIA QUE REABRE EL MISTERIO
El brazalete, una banda ondulada de 8 centímetros de largo y casi 2 de ancho, elaborada con la técnica de fundición a la cera perdida y filigrana por orfebres zapotecos entre 1200 y 1521 d.C., llegó a México vía valija diplomática tras ser entregado voluntariamente por un particular al Consulado General de México en Nueva York a finales de 2025. Tras su dictaminación como bien arqueológico mueble por el INAH, la pieza fue trasladada a la Ciudad de México, donde la Cancillería la entregó formalmente al instituto.
«Su regreso abre nuevas posibilidades para conocer y reconstruir nuestro patrimonio», afirmó la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, quien subrayó que la pieza permitirá investigar su posible relación con el conjunto bajo resguardo del Museo Local Fuerte de San Juan de Ulúa, en Veracruz.
🐒 EL MONO ARAÑA QUE CONECTA CON UN NAUFRAGIO DE 1527
Los especialistas del INAH observaron que las características del brazalete coinciden con las de una docena de piezas —completas e incompletas— elaboradas en aleación de oro, plata y cobre que conforman las «Joyas del Pescador». El subdirector de Registro de Monumentos Arqueológicos Muebles, Alejandro Bautista Valdespino, explicó que el análisis de sus aleaciones será determinante para confirmar si forma parte de ese corpus.
Pero la historia detrás de ese tesoro es digna de una novela de piratas. Según la arqueóloga Edith Ortiz Díaz, de la UNAM, la Sierra Juárez de Oaxaca era un territorio zapoteco codiciado por sus placeres auríferos. Hacia 1526-1527, Diego de Figueroa fundó la Villa Alta de San Ildefonso de los Zapotecas, pero tras un altercado con Alonso Herrera, el primer gobernador de la villa, resultó herido y se dedicó a saquear las tumbas de los antiguos caciques serranos para financiar su regreso a España. Su barco se hundió al salir del puerto de Veracruz. Esa es, precisamente, la hipótesis que vincula el botín saqueado con las piezas que Raúl Hurtado encontró siglos después entre los corales.
⚱️ LA PIEZA QUE SE SALVÓ DE LA FUNDICIÓN
Cuando Hurtado extrajo las piezas metálicas del fondo marino, vendió varias de ellas y los joyeros locales las fundieron. Las autoridades fueron alertadas y decomisaron lo que aún conservaba. Bautista Valdespino supone que el brazalete repatriado fue una de las piezas que logró venderse y que, en algún momento, fue traficada ilegalmente hacia Estados Unidos.
El origen oaxaqueño del conjunto se sustenta no solo en los escritos de Bernal Díaz del Castillo, sino en análisis químicos, mediciones de fluorescencia y exámenes microscópicos que determinaron las técnicas de fabricación y las aleaciones ternarias de cada objeto. Ahora, el brazalete del mono araña espera su turno en el laboratorio.
