🐝 ADOLESCENTE DE 13 AÑOS IMPRIME EN 3D UNA COLMENA EN SU HABITACIÓN Y AHORA TIENE 40 MIL ABEJAS VOLANDO EN SU CUARTO

Oliver Taylor, un adolescente de 13 años que vive en Utah, decidió construir una colmena personalizada con impresión 3D en su habitación. El proyecto, que comenzó como una curiosidad, ahora alberga entre 30 mil y 40 mil abejas que entran y salen a través de un tubo de ventilación conectado a su ventana.

Oliver no es nuevo en la construcción de estructuras. Comenzó con Legos, pasó a «batallas de cartón» con amigos donde fabricaban espadas y armaduras, y recibió su primera impresora 3D a los ocho años. A los once, ya dominaba el software de diseño Blender y fabricaba estructuras como un trebuchet de seis metros que vivía en el jardín de su familia.

🔧 DISEÑO MODULAR INSPIRADO EN SUBMARINOS

La colmena está compuesta por dos unidades hexagonales modulares que cuelgan de la pared con ganchos y son fácilmente removibles para mantenimiento. Oliver mejoró el diseño de un modelo comercial que costaba más de mil dólares. «Pensé que podría construir mi propia versión», explicó.

El diseño incluye una solución ingeniosa: una doble puerta inspirada en las escotillas de los submarinos para evitar que las abejas salgan en enjambre cuando se añaden más unidades. También incorpora un sistema de alimentación que llenaba con agua azucarada para ayudar a las abejas a aclimatarse.

🐝 UNA COLONIA EN CRECIMIENTO

Oliver comenzó con un kit de una granja de abejas que incluía una reina y alrededor de 12 mil abejas. Ahora la colonia ha crecido hasta 40 mil. Las abejas producen miel, y Oliver planea implementar un sistema de extracción con la esperanza de venderla algún día.

El video de su colmena, publicado por su padre en redes sociales, acumuló más de 10 millones de visualizaciones y 23 mil «me gusta». Un comentarista bromeó que era una «máquina de ruido blanco gratis».

⚠️ UNA AVENTURA NO EXENTA DE RIESGOS

Construir una colmena en el dormitorio no es para cualquiera. En una ocasión, Oliver dejó a su padre a cargo mientras estaba de campamento. El padre abrió la puerta y se encontró con unas cien abejas volando, que tuvo que aspirar rápidamente. Irónicamente, su madre es alérgica a las abejas, pero aún así lo ha ayudado. «Se pone un traje de apicultor», dijo Oliver. «Yo no necesito uno. Las abejas no vienen y te pican».

Oliver planea agregar una unidad hexagonal más. Señaló el espacio vacío en su pared y dijo que en teoría podría convertir toda la habitación en una colmena. «Podría llegar hasta la pared, pero no sé, eso sería una locura», bromeó. La colmena modular y expandible de Oliver es más que un proyecto escolar: es una demostración de cómo la tecnología y la curiosidad pueden crear un ecosistema en el lugar más inesperado. Su habitación.

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