🏆🤧 LOS IG NOBEL 2026 PREMIAN LA CIENCIA MÁS ABSURDA: DESDE SONARSE LA NARIZ HASTA LA LECHE DE CUCARACHA
¿Qué tienen en común un urinario que no salpica, mil calzones enterrados, serpientes a las que pisan y una investigación sobre cómo sonarse la nariz? Todos son protagonistas de los Ig Nobel 2026, los premios que reconocen investigaciones capaces de provocar una carcajada antes de hacer pensar.
La ceremonia se celebró por primera vez fuera de Estados Unidos y tuvo como sede Zúrich, Suiza. El cambio ocurrió debido a las dificultades que enfrentaban investigadores internacionales para viajar a territorio estadounidense. La gala mantuvo el espíritu irreverente que caracteriza a estos reconocimientos, creados en 1991 para acercar la ciencia al público mediante trabajos curiosos, inesperados y, en ocasiones, francamente extraños.
Uno de los protagonistas fue el científico japonés Takuji Unno, quien recibió de manera póstuma el Premio Ig Nobel de Medicina por una investigación publicada en 1977 sobre la forma más efectiva de sonarse la nariz.
Unno estudió a 15 personas de entre 14 y 48 años y analizó la velocidad y el volumen de la respiración nasal, además de la presión ejercida sobre los oídos. Su conclusión: para expulsar mejor la mucosidad hay que inhalar moderadamente y sonarse con firmeza, un orificio nasal a la vez y durante un periodo prolongado.
El estudio fue redescubierto casi medio siglo después. Unno murió en 2022, a los 89 años.
🪳 Leche de cucaracha y un urinario contra las salpicaduras
El Premio Ig Nobel de Química fue para un equipo internacional que estudió a la cucaracha vivípara Diploptera punctata. Los investigadores descubrieron que los cristales de la secreción producida en el útero contienen aproximadamente tres veces más nutrientes que la leche de vaca.
Sí: la ciencia decidió investigar la leche de cucaracha y terminó encontrando algo sorprendente.
En Física, el reconocimiento fue para un equipo que buscó la manera de resolver uno de los grandes problemas de la humanidad frente al urinario: las salpicaduras.
Los investigadores determinaron que el líquido produce muchas menos salpicaduras cuando golpea la superficie con un ángulo inferior a 30 grados. Incluso diseñaron un urinario que reduce el problema prácticamente sin importar la puntería del usuario.
La lista de investigaciones premiadas no terminó ahí. El Ig Nobel de Ciencia de Suelos reconoció un experimento en el que se enterraron alrededor de mil calzones de algodón en más de 25 países durante dos meses. El objetivo era utilizarlos para estudiar la actividad biológica y la calidad del suelo.
En Biología, investigadores analizaron qué provoca que las serpientes muerdan a los seres humanos. Para hacerlo, pisaron suavemente distintas partes de sus cuerpos, con protección adecuada. Entre sus conclusiones encontraron que las mordeduras son más probables durante el día, con temperaturas elevadas y cuando se pisa la cabeza del animal.
También hubo espacio para los besos. Un equipo internacional recibió el premio de Biomecánica por elaborar una definición científica del beso después de estudiar su evolución en distintas especies. Su investigación plantea que este comportamiento podría tener raíces de más de 21 millones de años y que incluso pudo existir entre humanos y neandertales.
🍭 Cuando los ricos se quedan con los dulces de los niños
El premio de Economía reconoció una investigación que analizó la relación entre clase social y comportamiento poco ético. A través de varios experimentos, los investigadores encontraron que las personas de mayores ingresos mostraban una mayor tendencia a comportamientos egoístas, como tomar dulces destinados a niños, mentir sobre resultados o aprovecharse de determinadas situaciones.
El premio de Paz también exploró las relaciones humanas, aunque desde un ángulo bastante incómodo: los investigadores estudiaron por qué algunas personas valoran que sus amigos sean especialmente duros con quienes consideran sus enemigos.
Otro estudio premiado encontró que los bebés suelen tener un olor corporal agradable para sus padres, pero esa percepción cambia durante la adolescencia. Las hormonas, al parecer, también tienen algo que decir sobre la nariz de mamá y papá.
Los Ig Nobel volvieron a demostrar que la ciencia puede ocuparse de preguntas que normalmente nadie imagina convertir en una investigación académica. Y aunque muchos de estos estudios parecen absurdos a primera vista, detrás de ellos existen experimentos, mediciones y conclusiones que buscan explicar aspectos inesperados de la vida cotidiana.
La ceremonia terminó con una tradición de estos premios: los asistentes lanzaron aviones de papel y los ganadores compartieron el escenario en una celebración donde el humor fue tan importante como la ciencia.
La próxima edición de los Ig Nobel se celebrará en 2027 en Amberes, Bélgica.
