LEONARDO DICAPRIO COMPRÓ UNA ISLA EN BELICE PARA RESTAURAR SU ECOSISTEMA, PERO EL PROYECTO SIGUE INCONCLUISO TRAS AÑOS DE RETRASOS

Leonardo DiCaprio adquirió en 2005 la isla Blackadore Caye, frente a las costas de Belice, por 1.75 millones de dólares junto al empresario Jeff Gram. El territorio mide aproximadamente 42 hectáreas, según reportes de la época de la compra .

Estado actual del proyecto

  • La inauguración del complejo turístico sustentable estuvo prevista inicialmente para 2018, pero nunca ocurrió .

  • Un reporte de 2024 ubicaba la apertura hacia fines de 2025, aunque información más reciente señala que el complejo todavía no abrió sus puertas y no existe fecha confirmada.

  • Las obras enfrentaron demoras burocráticas, rediseños y fuerte oposición local.

El plan original

En 2015 se presentó el proyecto «Blackadore Caye, a Restorative Island», diseñado junto al arquitecto Jason McLennan. La propuesta contemplaba :

  • 68 villas y 48 residencias privadas.

  • Una reserva natural en aproximadamente la mitad de la isla.

  • Recuperación de manglares y protección de manatíes.

  • Energías renovables, gestión responsable del agua y prohibición de plásticos de un solo uso.

  • Espacios de bienestar vinculados al Centro Deepak Chopra.

Impacto real y críticas

Aaron Adams, director de ciencia y conservación de Bonefish & Tarpon Trust, declaró que definir el plan como «restaurativo» constituía «greenwashing», término que describe estrategias que presentan como sustentable una actividad cuestionada por su impacto ambiental. Adams advirtió sobre posibles dragados, mayor circulación de embarcaciones, contaminación y ruido que podrían alejar a los peces y afectar una pesquería que genera unos 55 millones de dólares anuales para Belice .

Rebecca Arceo, operadora turística y voz de la protesta local, cuestionó que un complejo dirigido a visitantes de alto poder adquisitivo pudiera presentarse como solución ambiental. Pescadores locales denunciaron haber sido expulsados de la zona por guardias armados, pese a sus derechos tradicionales de pesca.

Las críticas llevaron a modificar el diseño original: se descartaron una pista de aterrizaje y las controvertidas estructuras sobre el agua . El entonces primer ministro de Belice, Dean Barrow, respaldó la iniciativa por sus posibles beneficios económicos y la generación de empleos.

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