⏱️ LOS DÍAS NO DURAN EXACTAMENTE 24 HORAS Y EL NÚCLEO TERRESTRE PODRÍA EXPLICARLO

Aunque solemos hablar de días de 24 horas, la duración de una jornada terrestre cambia ligeramente con el paso del tiempo. Las variaciones son de apenas unos milisegundos, pero pueden acumularse durante décadas y ofrecen información sobre lo que ocurre a miles de kilómetros bajo nuestros pies.

Un estudio publicado en Nature por los investigadores Huifeng Zhang y Mathieu Dumberry, de la Universidad de Alberta, plantea que estas oscilaciones están relacionadas principalmente con la interacción gravitacional entre el núcleo interno de la Tierra y el manto.

Los científicos ya sabían que existe un intercambio de momento angular entre el núcleo y el manto, pero el mecanismo responsable de las variaciones de largo plazo no estaba completamente determinado. El nuevo modelo apunta al núcleo interno como el principal impulsor de estos cambios.

🌎 EL NÚCLEO PUEDE CAMBIAR EL RITMO DEL PLANETA

El núcleo interno es una estructura sólida situada en el centro de la Tierra que no gira exactamente al mismo ritmo que las capas exteriores. Además, su forma no es perfectamente esférica. Esa irregularidad permite que interactúe gravitacionalmente con las diferencias de distribución de masa existentes en el manto.

Cuando el núcleo interno modifica su rotación, genera un par de torsión gravitacional que puede acelerar o desacelerar mínimamente el manto. Como el manto está ligado a la corteza terrestre, esos cambios repercuten en la velocidad de rotación que determina la duración del día.

Los investigadores analizaron variaciones registradas entre 1964 y 2019. En ese periodo detectaron oscilaciones de varios milisegundos con ciclos de entre 10 y 70 años. El trabajo se concentró especialmente en los cambios multidecadales, de aproximadamente seis o siete décadas.

El efecto es demasiado pequeño para ser percibido por una persona, pero puede detectarse mediante instrumentos de alta precisión. Un milisegundo equivale a una milésima de segundo.

🧲 GRAVEDAD, MAGNETISMO Y UN NÚCLEO QUE NO ES COMPLETAMENTE RÍGIDO

El modelo indica que el par gravitacional del núcleo interno es el principal responsable de las variaciones estudiadas, mientras que las fuerzas electromagnéticas y topográficas en la frontera entre el núcleo y el manto actúan principalmente como resistencia.

Para llegar a esta conclusión, los científicos combinaron reconstrucciones de la rotación del núcleo interno obtenidas mediante observaciones sísmicas con modelos de los movimientos del núcleo externo, cuyo metal líquido también está relacionado con el campo magnético terrestre.

El análisis encontró que la rotación diferencial del núcleo interno habría alcanzado una oscilación de aproximadamente 2.35 grados respecto del manto y que su dirección cambió de un movimiento progresivo a uno retrógrado alrededor de 2010.

Otro resultado apunta a que el núcleo interno podría deformarse relativamente rápido. El estudio plantea una baja viscosidad y una respuesta que podría producirse en cuestión de años, en lugar de escalas geológicas.

Los investigadores también relacionan sus resultados con una posible capa rica en hierro de algunos kilómetros de espesor en la base del manto, además de otras estructuras profundas que afectarían la interacción electromagnética.

Así, la duración del día funciona como una especie de señal indirecta del interior terrestre. Los cambios de unos cuantos milisegundos permiten estudiar procesos que ocurren a miles de kilómetros de profundidad y que no pueden observarse directamente.

El trabajo no significa que los días vayan a cambiar perceptiblemente para las personas. Muestra, en cambio, que la rotación de la Tierra está lejos de ser perfectamente uniforme y que su ritmo depende de un complejo intercambio de fuerzas entre las distintas capas del planeta.

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