LOS MÁS RICOS CONTAMINAN MÁS QUE 3 MIL 500 MILLONES DE PERSONAS: LA DESIGUALDAD TAMBIÉN CALIENTA EL PLANETA 🌎

Mientras el 0.1% de los multimillonarios genera más emisiones de carbono que el 44% de la población mundial en pobreza, la ONU reporta un récord de 252 millones de hectáreas en proceso de restauración. Los avances ambientales crecen, pero la crisis climática sigue exhibiendo una enorme desigualdad de responsabilidades.

La lucha contra el cambio climático tiene dos caras: por un lado, los esfuerzos internacionales para recuperar ecosistemas degradados; por otro, la concentración de las emisiones contaminantes en manos de una pequeña élite económica.

Un informe de Oxfam advierte que el 0.1% de los multimillonarios del mundo genera más emisiones de carbono que el 44% de la población mundial que vive en condiciones de pobreza. La comparación equivale a alrededor de 8 millones de personas frente a 3 mil 500 millones.

Carlos Aguilar, coordinador de Justicia Climática de Oxfam para América Latina y el Caribe, explicó que los efectos del calentamiento global alcanzan a toda la población, pero la responsabilidad de provocarlo está distribuida de manera profundamente desigual.

Durante una entrevista con Aristegui en Vivo, señaló que los desastres climáticos no pueden analizarse únicamente como fenómenos naturales. También intervienen factores económicos, sociales y políticos, así como las inversiones de los sectores más ricos.

 

💰 EL NEGOCIO DE CONTAMINAR Y DESPUÉS VENDER LA SOLUCIÓN

Aguilar cuestionó que algunos multimillonarios obtengan ganancias mediante inversiones en industrias altamente contaminantes y, al mismo tiempo, participen en negocios relacionados con la reconstrucción, los seguros y la protección frente a los desastres que afectan a las comunidades.

Oxfam considera que esta dinámica convierte la crisis climática en una oportunidad de negocio para quienes tienen mayor responsabilidad en las emisiones, mientras las poblaciones con menos recursos enfrentan las consecuencias más graves.

La organización reclama responsabilizar a los grandes emisores, establecer mecanismos de tributación y cumplir los compromisos internacionales de financiamiento climático. También plantea reducir la vulnerabilidad de las comunidades y garantizar una transición energética que no reproduzca las desigualdades existentes.

En América Latina, alrededor de 78 millones de personas están expuestas actualmente a los efectos de las crisis climáticas, de acuerdo con los datos mencionados por el especialista. Inundaciones, incendios forestales y sequías amenazan sus viviendas, alimentación y medios de vida.

 

🌱 LA ONU REPORTA UN RÉCORD, PERO FALTA MUCHO POR HACER

En medio de este panorama, Naciones Unidas informó que 149 países participan en iniciativas para restaurar 252 millones de hectáreas de ecosistemas, una superficie comparable con el territorio de Argentina o Argelia.

El avance representa la mayor operación de restauración registrada hasta ahora, pero todavía está lejos de los objetivos internacionales para 2030.

De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), 232 millones de hectáreas corresponden a ecosistemas terrestres, aproximadamente la mitad de la meta establecida. En aguas continentales se han registrado 11 millones de hectáreas y en ecosistemas marinos y costeros, apenas 5.7 millones.

La ONU advirtió que la recuperación de estos últimos espacios avanza especialmente lento, pese a que se encuentran entre los ecosistemas que se degradan con mayor rapidez.

El informe, presentado durante la COP17 sobre biodiversidad en Armenia, también destacó que las iniciativas de restauración generaron un millón de empleos. La meta internacional es alcanzar 32 millones de puestos de trabajo en este sector para 2030.

Sin embargo, el ritmo de recuperación tendrá que triplicarse para alcanzar el objetivo de restaurar mil millones de hectáreas. También será necesario incrementar considerablemente el financiamiento privado.

China encabeza los esfuerzos de restauración terrestre con 137 millones de hectáreas, por delante de Mongolia, Kazajistán y Etiopía.

Los informes dejan una contradicción sobre la mesa: recuperar la naturaleza es posible, pero enfrentar la crisis climática exige algo más que restaurar territorios. También implica discutir quién contamina, quién obtiene las ganancias y quién termina pagando las consecuencias.

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