LA GUERRA CONTRA IRÁN EVIDENCIÓ EL COSTO REAL DEL PLÁSTICO
La guerra contra Irán provocó una crisis en el mercado petrolero que afectó la producción de plásticos y petroquímicos a nivel global. El impacto llegó a supermercados, farmacias y hogares. La interrupción de suministros de petróleo y gas elevó costos y redujo disponibilidad de envases, insumos médicos y bienes cotidianos.
La petroquímica Formosa Petrochemical declaró fuerza mayor al no poder cumplir contratos. En Japón, la producción de polietileno cayó 62% en marzo. Corea del Sur prohibió acaparar jeringas médicas. El precio del gel de baño subió 7.7% en semanas. Un fabricante de peluches en Estados Unidos reportó aumentos de 10% a 15% en insumos desde China.
El conflicto generó ganadores y perdedores. Corea del Sur vio subir 68% el precio de importación de nafta en un mes. China aumentó exportaciones y absorbió demanda. Estados Unidos elevó precios del polietileno: Dow subió 10 centavos por libra en marzo, luego 15 en abril y duplicó el aumento después. LyondellBasell reportó un alza de casi 600% en ganancias trimestrales.
Los hogares absorbieron el costo. En Estados Unidos, los precios de abarrotes subieron 2.9% anual en cuatro semanas desde el inicio de la guerra. El agua embotellada subió 5.8%; pañales y toallas femeninas, entre 2% y 6%. Las loncheras escolares aumentaron más de 26%. En Taiwán, una bolsa de plástico básica duplicó su precio y Costco racionó bolsas para alimentos.
Algunos gobiernos optaron por reutilización y resiliencia. El presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, advirtió que la dependencia petroquímica amenaza la vida diaria y llamó a una economía libre de plásticos. Taiwán amplió infraestructura de reutilización.
La reducción funciona a escala. La cadena taiwanesa 7-Eleven implementó préstamo de vasos reutilizables en Tainan. Carrefour se comprometió a eliminar 5,000 toneladas de plástico en envases. Cuando las bolsas escasearon en Taiwán, la sociedad siguió funcionando.
Sin cambio estructural, el próximo shock es inevitable. La Agencia Internacional de Energía prevé que plásticos y petroquímicos sean el mayor motor de demanda de petróleo hacia 2050. El Tratado Global de Plásticos es la oportunidad para reducir dependencia de combustibles fósiles y proteger a la población de futuros aumentos de precios.
