Irán sitúa el estrecho de Ormuz por encima de su programa nuclear en medio de la escalada con EE.UU.
Las palabras de Rezai llegan en un momento de máxima tensión, después de que Irán lanzara misiles y drones contra objetivos en países vecinos del Golfo y anunciara el cierre del estrecho, en represalia por nuevos bombardeos estadounidenses que han puesto en jaque la frágil tregua alcanzada el pasado 17 de junio. El estrecho de Ormuz, por donde antes del conflicto circulaba el 20% del comercio mundial de hidrocarburos, se ha convertido en el nuevo epicentro de la confrontación.
Sin embargo, el mando militar estadounidense en la región (Centcom) negó que el paso esté bloqueado y afirmó que el tráfico marítimo continúa con normalidad. “Irán no controla el estrecho. El tráfico sigue fluyendo”, señaló en sus redes sociales, desmintiendo categóricamente el anuncio iraní y asegurando que las fuerzas de EE.UU. están desplegadas para garantizar la libre navegación.
Por su parte, el presidente Donald Trump declaró que Estados Unidos había golpeado “muy duro” a Irán en los últimos ataques y aseguró que las negociaciones bilaterales estaban encaminadas hacia un acuerdo hasta el repentino ataque con un dron contra un buque. “Teníamos un acuerdo con ellos ayer. Estaban cediendo en todo y, de repente, atacaron un barco”, afirmó Trump en una entrevista telefónica con CNN.
La escalada militar y las amenazas cruzadas han dejado en suspenso las conversaciones de paz, que se mantenían bajo un alto el fuego temporal, mientras la comunidad internacional observa con preocupación un conflicto que amenaza con desestabilizar aún más una de las rutas marítimas más vitales del planeta.
