🔬 LA UNAM CREA UNA TRAMPA QUE NO LASTIMA: LAS MOSCAS QUEDAN «ATADAS» PERO SIN AMARRAS
Investigadores del Instituto de Ciencias Físicas de la UNAM desarrollaron un dispositivo que atrapa insectos mediante ondas ultrasónicas de alta intensidad, sin causarles ningún daño. El sistema, llamado levitador acústico, utiliza frecuencias de 40 kilohertz, inaudibles para humanos y para los propios insectos, para mantener suspendidas moscas y abejas en el aire sin contacto físico.
El proyecto surgió en 2022, cuando científicos de la Universidad de Aix-Marsella, en Francia, contactaron al investigador Víctor Ulises Lev Contreras Loera para sustituir los métodos tradicionales que usan ceras o adhesivos para inmovilizar insectos durante experimentos. «Usar sonido dentro del rango audible resultaría impráctico, sería comparable al generado por una turbina de avión», explicó el investigador.
🎯 CÓMO FUNCIONA LA LEVITACIÓN ACÚSTICA
El dispositivo está formado por dos estructuras enfrentadas que crean una cavidad donde ondas ultrasónicas generan ondas estacionarias. En los nodos de presión, puntos donde la amplitud de la onda no cambia, los objetos quedan atrapados. «Atrapar un insecto vivo de forma estable es un reto por su geometría irregular. Jugamos con la intensidad y la fase de las ondas para generar una onda estacionaria más compleja», detalló Contreras Loera.
A diferencia de otros laboratorios que solo atrapan objetos de geometrías simples como esferas, el equipo de la UNAM logró inmovilizar organismos vivos con formas complejas sin desestabilizarlos o hacerlos rotar.
🔬 APLICACIONES EN FRANCIA Y EN MÉXICO
Los levitadores acústicos fueron enviados a Francia, donde se utilizaron para estudiar el comportamiento de moscas de las flores, similares a las abejas. El trabajo se publicó en la revista Annals of the New York Academy of Sciences. En México, el dispositivo ya se usa para estudiar contaminación en agua mediante gotas levitadas.
«Podemos atrapar líquidos y cualquier objeto que tenga masa, de cualquier material, y de tamaño comparable a las ondas empleadas», concluyó el investigador. La tecnología abre nuevas posibilidades para la investigación científica sin dañar a los seres vivos. Y todo gracias a la física de las ondas.
