🌳 NEY MATOGROSSO COMPRÓ 140 HECTÁREAS PARA QUE NO CONSTRUYERAN Y TERMINÓ SALVANDO MILES DE ANIMALES

Hay terrenos que se compran para levantar casas, calles o edificios. Ney Matogrosso hizo exactamente lo contrario. En la década de 1990, el cantante brasileño adquirió 140 hectáreas en Saquarema, Río de Janeiro, para impedir que la vegetación fuera destruida por nuevos loteamientos. Décadas después, aquella decisión terminó convirtiendo la propiedad en un espacio de conservación y rehabilitación de fauna silvestre.

Lo que pudo haber sido otro desarrollo inmobiliario terminó siendo un bosque protegido y una especie de estación de paso para animales rescatados que necesitan recuperarse antes de regresar a la naturaleza.

🌿 De frenar construcciones a proteger un bosque

La propiedad forma parte de la Mata Atlántica y cuenta con nacientes y el río Mato Grosso. Con el paso del tiempo, unas 80 hectáreas quedaron protegidas de manera permanente mediante dos Reservas Particulares del Patrimonio Natural, una figura que permite conservar legalmente áreas privadas.

La diferencia es importante: no se trata simplemente de que el propietario decida no construir mientras tenga el terreno. Al establecerse esta protección, la conservación puede mantenerse incluso si la propiedad cambia de manos.

Desde 2015, el lugar también colabora con el Instituto Vida Livre en el rescate, rehabilitación y liberación de animales silvestres. Los ejemplares llegan después de ser rescatados, pasan por procesos de recuperación y adaptación y, cuando están preparados, son liberados en sitios donde puedan continuar su vida en libertad.

🐾 El éxito está en que los animales se vayan

Según Ney Matogrosso y reportes sobre la propiedad, más de 10 mil animales han sido devueltos a la naturaleza desde este lugar. Entre ellos se mencionan capibaras, osos hormigueros, nutrias, zarigüeyas, búhos, halcones, serpientes, tortugas y caimanes.

Pero hay un detalle que cambia por completo la historia: esos 10 mil animales no viven actualmente en las 140 hectáreas. La cifra corresponde a ejemplares que pasaron por procesos de rescate y rehabilitación antes de ser liberados.

Y justamente ahí está la paradoja. En un refugio dedicado a la rehabilitación, el éxito no consiste en acumular animales, sino en conseguir que puedan marcharse.

En agosto de 2026, Matogrosso incluso acompañó la liberación de un perezoso de tres dedos que había sido rehabilitado.

Lo que comenzó como una compra para evitar que un bosque desapareciera terminó teniendo otra función: convertirse en una puerta de regreso para animales que habían perdido su libertad.

No fue una inversión para construir más. Fue una inversión para dejar que el bosque siguiera ahí. Y, con el tiempo, ese bosque empezó a devolver animales a la naturaleza.

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