La CNTE converge en la capital para reforzar la huelga nacional ante el rechazo de Sheinbaum al diálogo

La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) arrancó este martes una jornada de protestas y bloqueos en el centro de la Ciudad de México que ha superado las dimensiones de las movilizaciones anteriores, luego de que diversas secciones estatales decidieran levantar sus campamentos regionales y trasladar sus contingentes a la capital del país. La medida representa una escalada directa en el conflicto con el gobierno federal, después de que la presidenta Claudia Sheinbaum declarara que no tiene previsto retomar el diálogo con el magisterio hasta que no cesen las acciones de presión en las vías públicas.

El núcleo del conflicto se mantiene enquistado en la exigencia histórica de los maestros disidentes: la abrogación de la Ley del ISSSTE 2007, una reforma que, según denuncian, recortó gravemente sus prestaciones y derechos de seguridad social. A esta demanda se suman el rechazo a las reformas educativas impuestas por administraciones anteriores y la exigencia de mayor presupuesto para el sector, en un contexto en el que la inflación y el costo de vida han erosionado el poder adquisitivo de los trabajadores de la educación. La negativa de la Mandataria a sentarse a negociar, expresada en términos contundentes durante conferencias matutinas previas, fue interpretada por la CNTE como un cierre de puertas que solo deja abierta la vía de la movilización masiva.

La logística del movimiento ha sido uno de los aspectos más destacados de la jornada. Secciones enteras que mantenían plantones prolongados en estados como Zacatecas y Guerrero desmantelaron sus campamentos y emprendieron viajes de larga distancia hacia la capital, con el objetivo de engrosar las filas de un paro nacional que, advierten, no tiene fecha de conclusión. En Chiapas, los docentes iniciaron manifestaciones desde las primeras horas de la mañana para reafirmar su compromiso con la lucha, mientras que en otras entidades del sureste se reportan movilizaciones de apoyo que mantienen en vilo a las autoridades locales.

En la capital, el dispositivo de protesta se ha distribuido en varios puntos neurálgicos para maximizar su impacto visual y operativo. Los contingentes más numerosos, encabezados por la sección 22 de Oaxaca, tienen previsto concentrarse en la glorieta del Ángel de la Independencia, uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad. Por su parte, los maestros de las secciones 34 y 58 de Zacatecas, junto con la 7 de Chiapas y la 18 de Michoacán, han fijado su punto de reunión en el cruce de Avenida de los Insurgentes, una de las arterias viales más importantes de la metrópoli, con el objetivo de visibilizar su presión sobre el tránsito y la vida cotidiana de la ciudadanía. Mientras tanto, las secciones 9 de Ciudad de México y 14 de Guerrero se mantienen firmes en las inmediaciones de la Torre del Caballito, en la céntrica avenida Paseo de la Reforma.

El campamento base de la huelga, instalado desde hace semanas en la Avenida 20 de Noviembre, en pleno Centro Histórico, ha recibido durante la mañana a cientos de docentes provenientes del interior de la república. Carpas, mantas y consignas se multiplican en la zona, transformando el paisaje urbano en un bastión de la resistencia magisterial. Los maestros han asegurado que la llegada de los relevos no es un gesto simbólico, sino una estrategia calculada para sostener el paro indefinidamente y demostrar que la organización nacional se mantiene cohesionada a pesar de la distancia geográfica.

En conferencia de prensa ofrecida este lunes, los líderes de la CNTE fueron tajantes al anunciar los relevos y dejaron claro que la huelga no se levantará hasta que el gobierno federal acceda a escuchar sus peticiones. “Que no quede duda de que la huelga sigue y que seguimos en pie de lucha”, aseguraron los representantes del magisterio, en un mensaje que busca despejar cualquier especulación sobre un posible desgaste o fragmentación del movimiento. Con esta demostración de fuerza, la CNTE envía un mensaje directo a Palacio Nacional: la determinación de las bases no se doblega ante el silencio oficial y la movilización está lejos de agotarse.

El pulso entre el gobierno y el magisterio disidente se tensa así en un escenario de alta visibilidad, a la espera de una respuesta que, por ahora, la administración de Sheinbaum se ha negado a ofrecer. La ciudadanía, mientras tanto, observa con atención el desarrollo de estas jornadas de protesta que, más allá de las afectaciones viales, plantean un debate de fondo sobre las condiciones laborales de los educadores y el modelo de negociación que el gobierno federal está dispuesto a implementar frente a los movimientos sociales.

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